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A 50 días del Mundial, Miami vive al ritmo de Messi y la Fórmula 1

La ciudad del sol se prepara para el gran evento futbolístico, pero por ahora la agenda la dominan el Pride Parade, el Ultra Music Festival y los conciertos.

Miami parece estar pensando en otra cosa. La ciudad sigue su ritmo incansable, pero no hay Copa del Mundo a la vista. El Hard Rock Stadium, que recibirá siete partidos, realiza reformas, sí, pero de cara al Gran Premio de Fórmula 1. Y unos días después tendrá a los Guns N’ Roses con entradas que arrancan en los 250 dólares.

El césped del Bay Front Park, donde se levantará el FIFA Fun Fest, quedó destruido tras el Ultra Music Festival que convocó cerca de 150 mil personas. Y South Beach explotó con el Miami Beach Pride Parade. Los eventos caen con efecto dominó, pero la ficha del Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Canadá parece estar al fondo de la fila.

Sí, aunque suene extraño, a 50 días del próximo 11 de junio, cuando México y Sudáfrica darán el puntapié inicial en el Estadio Azteca, en la tierra donde reina Lionel Messi no hay clima mundialista. Un recorrido por la ciudad lo deja en claro.

Son casi las tres de la tarde de un primaveral domingo de abril en Miami y un grupo de drag queens camina por Ocean Drive. Son parte de ese océano multicolor de 170 mil personas que convocó el Miami Beach Pride Parade en South Beach. Hay viento y la voz de Lady Gaga en ‘This Way’ se mezcla con ‘A quién le importa’ de Thalía o ‘I’m Coming Out’ de Diana Ross. Está claro que este no es el lugar para ir detrás del clima mundialista, pero al menos hay fiesta.

“¿Cristiano Ronaldo?”, se juega una centroamericana cuando le mostramos una foto del capitán de la Scaloneta. La chica tampoco conoce a Lamine Yamal. “¿Ese es Mbappé?”, pregunta en la tercera. Bingo.

Si no hay clima de Mundial, al menos sigamos la ruta de Messi, como si estuviéramos justo aquí enfrente, en la Habana (son unos 360 kilómetros en línea recta), o en el kilómetro cero de la US-1 Sur que desemboca en Key West, tras los pasos de Ernest Hemingway. Y, si Hemingway tuvo su Floridita, Leo tiene su Prima Pasta Café.

En la otra punta de la costa de Miami, en North Beach, se levanta un histórico restaurante italo-argentino. Su dueño se llama Gerry Cea, nació en el barrio porteño de Once y lleva más de 30 años en Florida. Se trata del restaurante favorito de Messi. Gerry nos invita a la cava donde recibe al mejor jugador del mundo. Cuenta con una puerta a doble hoja vidriada y hasta con un pasadizo secreto por donde escapan las figuras. “Pero Leo no la usa: cuida mucho a su gente, los saca por acá atrás y él sale por el frente. Cuando se saca la última foto, se va”, confiesa.

Gerry destapa un Rutini Doble Magnum (un botellón de tres litros, de 50 centímetros de alto por 14 centímetros de diámetro) y recomienda el plato preferido de Messi: “los fiocchis a la carbonara”. Se trata de una pasta rellena con un toque de pera. ¿Qué come De Paul? “Rodrigo es el rey de la milanesa”, cuenta el argentino que, antes de que viniera Messi a la ciudad, ya tenía como habitués del lugar a figuras de la talla de John Travolta o Lenny Kravitz. “La primera que vino fue Madonna”, apunta Gerry.

¿Por qué no se siente clima de Mundial? “Falta un poco, están pasando muchas cosas en el mundo y la gente se está acomodando. Pero el norteamericano está contento: desde la llegada de Messi están enloquecidos con el soccer. Esto va a ser un tsunami. Nosotros siempre estamos llenos, pero hay que prepararse para un evento así. Van a laburar todos los restaurantes de Miami”, marca Cea que de acá al final de la Copa del Mundo, tiene gran parte de sus cubiertos reservados.

Si bien por ahora la cosa está fría, las autoridades de la ciudad costera del sureste de Florida esperan un verdadero boom turístico para el mes del Mundial. Y los cálculos son optimistas: cerca de un millón de ciudadanos de todo el mundo desembolsarán unos 1300 millones de dólares. En términos absolutos, se trataría del mayor impacto económico vinculado a un evento deportivo o cultural que recibiría la ciudad en toda su historia.

Cuatro días después de la inauguración del Mundial de los Estados Unidos, México y Canadá, se jugará el primer partido en el Hard Rock Stadium. Ese 15 de junio, Uruguay enfrentará a Arabia Saudita, el único verdugo de la Scaloneta en Qatar. La Argentina y Messi podrían jugar en la ciudad si la Scaloneta se clasifica primera en su grupo.

A diferencia de lo que ocurrió en otros mundiales donde los organizadores llegaron sobre el deadline, Miami parece estar lista para recibir cualquier evento mañana mismo si fuera necesario. Si bien el mítico estadio de los Dolphins recibió una inversión de 45 millones de dólares, las grandes reformas se hicieron entre 2015 y 2016 cuando se gastaron más de 300 millones de dólares. El desafío del Hard Rock Stadium por estos días apenas tiene que ver con colocar el césped híbrido que le exige la FIFA.

Lo mismo pasa en la ciudad: se destinaron unos 25.000 millones de cara a la Copa del Mundo y a los próximos años, aunque no se ven grandes obras. La más importante es el Signature Bridge, un puente de seis anillos que unirá el centro con Miami Beach. Eso sí, entre el 11 de junio y 19 julio apenas se verán cimientos.

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