Dos fenómenos virales, aparentemente opuestos, muestran cómo herramientas de inteligencia artificial están democratizando la creación de contenido visual a bajo costo y alta velocidad.
En Cali, Colombia, un estudiante de diseño industrial creó «frutinovelas», mezclando el drama de las telenovelas tradicionales con videos cortos protagonizados por frutas, generados mediante inteligencia artificial. Este contenido, difundido en TikTok e Instagram, alcanza decenas de millones de reproducciones en pocos días, desafiando los tiempos y costos de la producción audiovisual convencional.
Paralelamente, en Irán, se desarrollaron animaciones de propaganda antiestadounidense con estética LEGO, también creadas con IA. Estas piezas, que critican la administración de Donald Trump, circularon ampliamente y participaron del debate público.
Ambos fenómenos, pese a sus diferencias temáticas y de objetivo, comparten una base tecnológica común. Utilizan plataformas de IA como Runway, Sora o Kling, que permiten generar escenas completas a partir de descripciones de texto (prompts). El acceso a estas herramientas es relativamente económico, con planes que parten desde los 8 dólares mensuales, lo que habilita a creadores individuales a producir contenido visual de alcance masivo.
Esta estandarización tecnológica permite que, con un presupuesto modesto, se puedan crear series virales o piezas de comunicación política. Expertos y consultoras analizan el impacto de esta tendencia, que podría reconfigurar la cadena de valor de la industria audiovisual tradicional, abaratando costos y condensando roles técnicos.
