Representantes del sector pyme analizan la situación económica actual, marcada por la baja demanda y la capacidad ociosa, y cuestionan la efectividad de las herramientas de promoción del Gobierno.
El escenario que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en la Argentina muestra signos de complejidad. En un contexto de ajuste fiscal, apertura comercial y caída del consumo interno, desde el empresariado pyme se advierte sobre los desafíos que enfrenta el sector. La reciente reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), impulsada por el Gobierno nacional como una herramienta para fomentar la inversión, ha generado reacciones diversas.
Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), su presidente, Julián Moreno, sostuvo que el modelo económico actual no contiene al sector y podría acelerar su deterioro. «El RIMI no representa una respuesta al reclamo urgente de las pymes, sino otro mecanismo de transferencia de recursos hacia sectores concentrados», señaló la entidad en un comunicado.
Uno de los ejes de la crítica se centra en el diseño del RIMI. Desde APYME argumentan que, en la práctica, el régimen está orientado hacia empresas de mayor escala, estableciendo montos mínimos de inversión y cupos fiscales que resultan inaccesibles para la mayoría de las pymes. «Una inversión mínima de US$9 millones no está al alcance de muchas pymes», remarcó Moreno.
El diagnóstico de fondo apunta a la falta de demanda interna. Según el dirigente, la industria opera con niveles significativos de capacidad ociosa, lo que desincentiva nuevas inversiones. «La industria está al 52% o 53% de capacidad instalada, la textil en el 20 y pico. No hay ningún sector industrial que esté pensando en invertir», afirmó.
Esta situación, según APYME, ya se traduce en cierres de empresas, ruptura de cadenas de pago y pérdida de empleo formal. El sector pyme concentra una parte significativa del trabajo registrado en el país, por lo que su deterioro tiene implicancias sociales directas.
Mientras el Gobierno proyecta una recuperación económica basada en sectores como energía y minería, desde la entidad advierten que ese crecimiento podría no tener un impacto significativo en el empleo masivo ni en el entramado productivo pyme, que considera no estar siendo suficientemente atendido en la política económica actual.
