Fabrizio Favara declaró el 5 de octubre en la comisión de investigación del Senado que el sistema de señalización LZB presenta dificultades para reconectarse tras una desconexión, lo que detiene las formaciones. Sus dichos coinciden con un audio filtrado de la maquinista del tren involucrado en el accidente de Urda.
El CEO de Iryo, la compañía italiana que opera trenes de alta velocidad en España, Fabrizio Favara, advirtió el 5 de octubre en la comisión de investigación del Senado sobre el accidente ferroviario de Adamuz que el sistema de señalización LZB presenta dificultades para reconectarse después de una desconexión, lo que inmoviliza los trenes.
Durante su comparecencia, Favara respondió a una pregunta del senador de Vox Alonso Cornel sobre las incidencias comunicadas a Adif en el corredor Madrid-Andalucía. El CEO de Iryo afirmó: «Sobre la de Madrid-Sevilla, el asunto más frecuente, independientemente de algún hecho extraordinario, como un incendio, es que está conectado con el sistema de señalización LZB, que es un sistema seguro, pero bastante antiguo, y cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio».
Ante otra pregunta del senador, Favara aclaró que «es una comunicación del maquinista al Centro de Regulación del Tráfico de Adif» y agregó que «la regla, que también está en el reglamento de la red, dice que es el maquinista quien, cuando tiene evidencia de algo que afecta a la marcha del tren —puede ser también algo del tren, no siempre de la vía—, debe avisar al Centro de Regulación del Tráfico de Adif».
Estas declaraciones coinciden con uno de los audios filtrados la noche del miércoles en los que la maquinista del tren de Iryo detenido en la vía advierte al centro de control de Adif en Atocha que no puede reconectar con el sistema LZB y, por lo tanto, no puede reanudar la marcha como se le solicita desde dicho centro.
El accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) dejó 69 fallecidos y alrededor de 200 heridos, de los cuales 50 permanecían ingresados en hospitales de Castilla-La Mancha.
