Álvaro Padrón, asesor presidencial de Uruguay en integración regional, sostuvo que el gobierno argentino participó en la salida del excandidato brasileño, quien ingresó a Puerto Iguazú y voló a Miami. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó el recorrido.
El asesor presidencial de Uruguay en integración regional, Álvaro Padrón, afirmó este miércoles en Radio Sarandí que «es imposible que no haya habido intervención de Argentina» en la fuga del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, quien el martes ingresó a Puerto Iguazú por tierra y desde allí voló hacia Miami, con escala en Guayaquil, según confirmó la Dirección Nacional de Migraciones argentina.
Padrón, el primero del entorno del presidente Yamandú Orsi en referirse al tema, señaló que «hubo un mecanismo de distracción» por parte del gobierno argentino, «porque todo el tiempo se decía que Bolsonaro ya estaba en Estados Unidos mientras todavía estaba en el cruce de la frontera». Agregó que «se habla de que (Santiago) Caputo estaba esperándolo en el aeropuerto».
La prensa argentina ubicó a Caputo, referente libertario y parte del núcleo de confianza del presidente Javier Milei, en Puerto Iguazú en la noche del martes. El presidente del American Council, el mexicano Simón Levy, aseguró públicamente que Bolsonaro «está vivo» gracias al presidente argentino, cuya intervención fue central en el operativo que habría sido coordinado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El asesor de Orsi recordó que el libertario continúa sin reconocer el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva y es el único presidente de América Latina que no se refirió al resultado electoral del domingo. «Todo eso es parte de lo que tenemos que empezar a analizar en cuanto a lo más importante, que es qué significa esta elección en Brasil, qué significa para la región, qué significa para el mundo —porque es un tema global— y, finalmente, qué significa para nosotros en el plano bilateral», advirtió.
La fuga de Bolsonaro agregó un nuevo elemento de conflicto entre Brasil y Argentina, con el Palacio de Planalto evaluando romper relaciones diplomáticas con el gobierno de Milei e Itamaraty buscando desescalar la situación, lo que complejiza la relación en el Mercosur. Uruguay queda entre sus dos principales socios económicos sudamericanos, en un momento en que necesita de la cohesión del bloque para apuntalar su política exterior de inserción internacional.
Las aspiraciones de Orsi de proyectar al Mercosur a partir de la victoria de Lula parecen alejarse. El gobierno uruguayo descarta actuar como mediador entre ambos países. «Las instituciones que ya están creadas se encargan de eso», afirmó el presidente, en línea con lo expresado por el canciller Mario Lubetkin. Para Padrón, «mantener el equilibrio es clave», tanto a nivel regional como extrarregional.
