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La aceleración social: un fenómeno que afecta el equilibrio psíquico de las sociedades modernas

Diversos autores advierten sobre el impacto de la aceleración social en la vida cotidiana y la salud mental. El fenómeno, vinculado a la Revolución Industrial y potenciado por la tecnología, genera alienación y enfermedades.

La aceleración social es un fenómeno que ha sido abordado por filósofos, sociólogos e historiadores. Según estas perspectivas, la obsesión por ganar la carrera contra el tiempo ha mutado hasta generar una alienación colectiva que afecta el equilibrio psíquico de las sociedades modernas.

El proceso comenzó con la Revolución Industrial, a mediados del siglo XVIII, con la adopción de técnicas para mejorar la productividad y la rentabilidad. Este cambio tecnológico y antropológico creció a un ritmo cada vez más rápido hasta alcanzar las proporciones actuales con la inteligencia artificial.

Una constante en estos tres siglos y medio fue la mercantilización del tiempo. El vocabulario revela una concepción de la existencia en la que cada minuto debe producir algún beneficio y cada hora perdida representa un lucro cesante. El tiempo no se puede atesorar y transcurre a la misma velocidad para todos.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche reflexionó en la segunda mitad del siglo XIX sobre el impacto de la industrialización y la modernización. En Fragmentos póstumos (1877) escribió: «Escuchamos el repiqueteo del telégrafo, pero no lo comprendemos». En 1882 admitió: «Preveo algo espantoso».

Medio siglo más tarde, el ensayista estadounidense Walter Lippman, en La ciudad libre (1946), escribió que «el sistema nervioso humano, perceptivo y afectivo […] sería superado por el mundo demasiado grande que había creado» y que la especie humana «será víctima de su grave retraso cultural».

El historiador francés Daniel Halévy, en su Ensayo sobre la aceleración del tiempo, utilizó la «ley de la aceleración» para describir el ritmo de las transformaciones desde la Revolución Industrial. Sostuvo que «el hombre tiene dificultades para seguir el movimiento que él mismo desencadenó».

El filósofo y sociólogo alemán Hartmut Rosa, de la Escuela de Fráncfort, en sus libros Aceleración. Una crítica social del tiempo y Resonancia, no postula una disminución del ritmo actual, sino que sugiere adaptarse mejor al desenfreno de la modernidad. Según Rosa, «solo hace falta salir a la calle y mirar con atención a la gente para descubrir la magnitud social del fenómeno».

El fenómeno se intensificó a partir de los años 1980 con comportamientos como el fast food, las compras online con entrega inmediata y las redes sociales. El filósofo francés Gilles Lipovetsky, en La felicidad paradójica (2006), teorizó sobre la sociedad de hiperconsumo y las compras compulsivas.

Entre los trastornos asociados a la aceleración social se mencionan desincronización del ritmo circadiano e insomnio crónico; obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares; estrés crónico, ansiedad y desequilibrios mentales; trastornos musculoesqueléticos; burnout; adicciones y conductas compensatorias; y aislamiento, pérdida de vínculos y alienación.

El texto concluye que, al ritmo actual, la aceleración social constituye una amenaza grave que deberá resolver el mundo si aspira a habitar el tiempo en lugar de continuar una carrera contra el reloj.

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