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Real, dólar y vacaciones en Brasil: cuánto cuesta viajar este verano

Los vuelos a Río de Janeiro y Florianópolis superan los US$500 y los hoteles registran aumentos. La cotización del real frente al dólar podría modificar los gastos diarios en el destino.

Los vuelos a Río de Janeiro y Florianópolis superan los US$500, mientras que los hoteles también aumentaron respecto de la temporada anterior. La cotización del real frente al dólar incide en el presupuesto de los argentinos que viajen a Brasil este verano.

Precios de vuelos y hoteles

Según Daniel Puddu, quien estuvo recientemente en Río de Janeiro, los pasajes a destinos como esa ciudad o Florianópolis, que antes podían conseguirse por alrededor de US$400, ahora superan los US$500, lo que representa un incremento de al menos el 25%.

En tanto, los hoteles también registran aumentos respecto de la temporada anterior, aunque los valores varían según la ubicación, la categoría del establecimiento y la anticipación de la reserva. Puddu señaló que los precios en dólares se encuentran alrededor de un 10% por encima de los valores habituales. Aclaró que las tarifas son dinámicas y que buena parte de los precios para el verano ya se encuentra definida, por lo que una eventual depreciación del real no necesariamente se traducirá en una baja inmediata del costo de los alojamientos.

Gastos diarios en reales

Una vez pagados los pasajes y el alojamiento, las comidas, bebidas, traslados y gastos de playa se pagan en reales. Si la moneda brasileña pierde valor frente al dólar, los argentinos que viajen con dólares podrán comprar más reales con la misma cantidad de dinero, siempre que los precios locales no aumenten en la misma proporción.

Por ejemplo, con un dólar a cinco reales, un gasto de 500 reales equivale a US$100. Si la cotización subiera a 5,25 reales por dólar, ese mismo consumo pasaría a costar aproximadamente US$95, un ahorro cercano al 5%. Para un conjunto de gastos por 2000 reales, el equivalente baja de US$400 a unos US$381 si la cotización llega a 5,25. El ahorro efectivo dependerá de la cotización disponible al momento del viaje, los costos de cambio y los precios que cobren los comercios brasileños.

Efecto del resultado electoral

La cotización de la moneda brasileña volvió a estar bajo análisis después del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro en el balotaje presidencial. Con el 100% de los votos escrutados, Lula obtuvo el 51,79% de los sufragios, frente al 48,21% de Bolsonaro.

Según Julián Gurfinkiel, de Turismocity, después de la primera vuelta electoral el dólar pasó de 5,20 a 5,03 reales. El empresario recordó que en mayo de este año cotizaba a 4,90 reales, por lo que consideró que los movimientos recientes todavía no representan una diferencia demasiado importante para el presupuesto de las vacaciones. Gurfinkiel explicó que un dólar a 4,50 reales podría encarecer algunos gastos, mientras que una cotización de cuatro reales implicaría una diferencia más significativa.

Fernando Marull estimó que la moneda brasileña podría perder alrededor de un 5% de su valor, mientras que Gustavo Perego, de Abeceb, consideró que una depreciación abarataría las vacaciones de los argentinos en el país vecino. Gurfinkiel relativizó la posibilidad de que una variación moderada del tipo de cambio altere sustancialmente la conveniencia de viajar. “Volví ayer de Brasil y el costo de las cosas es igual o menor que en la Argentina”, señaló.

Qué gastos pueden bajar y cuáles no

Desde Despegar, Paula Cristi explicó que los pasajes aéreos y los alojamientos representan una parte importante del presupuesto y suelen comercializarse en dólares, por lo que una depreciación de la moneda brasileña no implica necesariamente que sus precios bajen en la misma proporción. En cambio, los gastos que se pagan directamente en reales, como las comidas, las bebidas o el alquiler de sombrillas y reposeras, son más sensibles a los movimientos cambiarios.

La ejecutiva aclaró que todavía es prematuro calcular cuánto podría modificarse el costo total de las vacaciones a partir del resultado electoral. A esto se suma que los precios de la temporada alta suelen responder a la demanda turística y no exclusivamente a la cotización de la moneda. Por eso, el principal efecto de un real más débil podría sentirse en el dinero que los argentinos gasten una vez que lleguen a Brasil, más que en los pasajes o las reservas de alojamiento contratadas con anticipación.

Quienes estén haciendo cuentas para el verano deberán considerar dos movimientos contrapuestos: por un lado, el aumento de los precios de los vuelos y los hoteles; por otro, la posibilidad de que una depreciación del real permita reducir el gasto diario en dólares. La combinación de ambas variables, junto con la evolución del peso argentino, determinará si Brasil resulta más barato o más caro que en la temporada anterior.

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