El río Paraná alcanzó los 8,25 metros en Itatí, donde más de 300 personas debieron abandonar sus hogares. En toda la provincia de Corrientes, Defensa Civil contabilizó 754 evacuados en siete localidades. El Instituto Nacional del Agua prevé que el nivel se mantenga alto durante al menos cinco días más.
ITATÍ (enviado especial).- La crecida del río Paraná alcanzó los 8,25 metros en esta localidad, la más afectada por el fenómeno en la provincia de Corrientes. Más de 300 personas debieron abandonar sus viviendas, según datos oficiales. El martes por la tarde, el cielo cubierto y el pronóstico de lluvias para la noche aumentaban la preocupación entre los habitantes.
Itatí tiene más de 12.000 habitantes. El agua ya cubrió viviendas en el barrio Ibiray, la zona más baja, y el muelle del pequeño puerto quedó sumergido; solo permanece visible una baranda blanca. Empleados municipales trasladaban a los últimos evacuados en un tractor de doble cabina.
José Aurelio Roldán, jubilado de Prefectura, explicó que la situación se agravó no solo por la crecida del Paraná sino también por el desborde del arroyo Jaguarón, que inundó un estero bajo y permitió el ingreso de agua por detrás de las viviendas. En el barrio Ibiray viven familias que construyeron sus casas sobre terrenos fiscales. “Hacia esta parte se expandió el pueblo”, afirmó Roldán, residente del lugar desde hace 24 años.
Desde el fin de semana pasado, los vecinos se desplazan en bote por las calles del barrio. Unos 30 evacuados se alojan en el centro Promecero, uno de los dos lugares habilitados, con habitaciones pequeñas ocupadas por familias de hasta ocho o nueve personas.
Eduarda Colman, de 25 años, permanece allí desde hace tres días con sus cuatro hijos. Declaró que no sabe nada de su hermana Alicia, madre de tres niños: “Como el agua subía rápido, nos trajeron acá, pero no la vi más a mi hermana. No tenemos más familia y tengo miedo de que la lleven a otro lugar”.
El pronóstico indica que entre mañana y pasado mañana el río podría superar los 8,40 metros, lo que llevaría el agua hasta el cementerio municipal. Wilton Ojeda, encargado de la carnicería “A la vera del río Paraná”, sostuvo: “Yo creo que este año la crecida va a ser histórica. Se nota por la violencia con que sube el agua”. Su comercio continúa abierto, aunque prevé trasladar la mercadería.
Un grupo de vecinos cocina arroz con pollo para unas 100 personas en un sector aún no alcanzado por el agua. Lita Ibarra, maestra de nivel inicial, afirmó: “Ayudarse entre vecinos es lo más importante en este momento”. Isabelino Vargas coordina la recolección de insumos.
La crecida afectó la economía local, basada en el turismo religioso. José Velázquez, de 23 años, empleado de un restaurante, declaró: “Desde que el agua empezó a crecer la semana pasada se cortó todo el turismo. En el restaurante donde trabajo pasamos de 50 comensales los domingos a cinco”.
En la ciudad de Corrientes, el Paraná marcó 7,07 metros frente al puerto, siete centímetros por encima de la cota de evacuación, según Prefectura. Allí, 344 personas dejaron sus hogares y se alojaron en casas de familiares o amigos. En toda la provincia, el último relevamiento de Defensa Civil contabilizó 754 personas fuera de sus hogares en siete localidades: Itatí, Corrientes, isla Apipé, Paso de los Libres, Ituzaingó, Paso de la Patria y Yahapé. Bella Vista y Goya siguen en alerta.
La crecida causó dos muertes: dos peones rurales, de apellidos Salazar y Ledesma, fallecieron en la isla Ibirapitá, cerca de Bella Vista, cuando intentaban trasladar ganado hacia tierra firme. En la orilla chaqueña, Barranqueras superó el nivel de evacuación y en Resistencia el municipio construye terraplenes para proteger los barrios costeros.
El 12 de octubre, la represa de Yacyretá abrió las 18 compuertas de su vertedero principal ante un caudal que superó los 28.000 metros cúbicos por segundo, impulsado por descargas de Itaipú y lluvias en la cuenca del Iguazú. El pico de ingreso llegó a 35.000 m³/s, más del doble del promedio histórico de octubre, de 14.400. La represa proyecta ahora una tendencia “gradual descendente”, aunque el río permanecerá por encima del nivel de inundación durante al menos cuatro días más. En Ituzaingó, el nivel descendió de cinco a 4,80 metros, todavía por encima de la cota de evacuación de cuatro metros. En Ayolas, Paraguay, más de 230 personas fueron reubicadas en albergues.
Richard Pintar, jefe técnico argentino del complejo, advirtió que El Niño abre “cinco o seis meses de incertidumbre”, con crecidas que podrían repetirse hasta marzo de 2027.
Según el Instituto Nacional del Agua (INA), el Paraná se mantendrá alto en Corrientes durante al menos cinco días más y, en las dos semanas siguientes, podría sostener esos niveles o volver a crecer. El organismo prevé lluvias abundantes sobre el Alto Paraná y el Iguazú desde el jueves, lo que podría generar una nueva onda de crecida entre cinco y 15 días después.
En Goya, donde el río alcanzó los 5,38 metros y permanece en alerta, el INA considera probable que haya evacuaciones desde el viernes. En Reconquista y La Paz se alcanzaría el nivel de alerta entre el jueves y el sábado, y el de evacuación a partir del lunes 26.
