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Aumenta la oferta de cocina judía en Buenos Aires

Restaurantes, cafés y propuestas kosher se multiplican en barrios como Palermo y Belgrano, impulsados por un cambio generacional y la mudanza de parte de la comunidad.

La cocina judía registra un aumento de su oferta gastronómica en la Ciudad de Buenos Aires, con la apertura de restaurantes, cafés y supermercados kosher en barrios como Palermo y Belgrano, que se suman a las zonas históricas de Once, Flores y Villa Crespo.

Javier Ickowicz, creador de Mishiguene, declaró a LA NACION: “Hay un fenómeno que está ocurriendo no solo en la Argentina: la comida kosher se ha difundido más y no es solo para los judíos más religiosos. Además, la cocina israelí se volvió tendencia mundial en lugares como París y Londres”.

Ickowicz agregó que al abrir Mishiguene en 2014, “lo primero que me preguntaban era si era kosher y lo segundo si iba solo gente de la colectividad. El inicio fue difícil culturalmente porque solo había lugares escondidos y de bajo perfil. Pero hoy somos un restaurante de comida judía, no kosher, aunque sí un símbolo”.

Martín Masri, cofundador de Lharmonie, sostuvo que en los últimos cinco años pasaron de un local pequeño a cinco, y que prevén ocho para marzo próximo. “Con respecto a lo kosher, definitivamente creo que estamos viendo un crecimiento muy grande de la oferta en Buenos Aires y para mí es parte de un proceso bastante natural, que ya está ocurriendo también en ciudades como Nueva York, Miami, Ciudad de México, San Pablo o Londres”, afirmó.

Masri explicó que “durante mucho tiempo se pensó al restaurante kosher principalmente como un lugar para quien necesitaba comer kosher. Creo que eso está cambiando. Nuestra mirada desde el primer día fue un poco al revés: primero queremos hacer un gran café o un gran restaurante, al que cualquier persona tenga ganas de ir y, además, hacerlo respetando completamente las normas kosher”.

Agustina Cattan, dueña de Agus Kitchen y Forno & Fettuccine, indicó: “Veo cada vez más locales lindos y nuevos que se sumaron a los que antes estaban solo en Once y Flores, y que ahora se encuentran en Palermo y Belgrano”. Y atribuyó el fenómeno a “un fenómeno generacional de familias que antes vivían en Once y ahora en Palermo, y también a viajeros que quieren disfrutar en su barrio de la misma comida que comen en Miami o Nueva York”.

Micaela Najmanovich, creadora de Anafe, opinó que uno de los factores que alimentaron el aumento fue “la unión entre la necesidad de comer en lugares más lindos y una fuerte nostalgia para degustar los platos que tanto gustaban en las fiestas”.

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