El primer Congreso de la Fundación Iberoamericana Consenso Salud se realizó el 14 y 15 de octubre en el Sheraton de Retiro, con más de 80 expositores y representantes de 14 países.
El primer Congreso de la Fundación Iberoamericana Consenso Salud (FICS) reunió el 14 y 15 de octubre a más de 2.500 referentes del sector en el Sheraton de Retiro, en Buenos Aires. Participaron más de 80 expositores de Europa y América Latina y representantes de 14 países.
Bajo el lema «Una agenda iberoamericana hacia una salud sostenible», ministros, funcionarios, directivos de instituciones sanitarias, obras sociales, aseguradoras, académicos y especialistas discutieron los problemas que enfrentan los sistemas de salud con mayores costos, nuevas tecnologías y una demanda asistencial en transformación.
Uno de los planteos centrales fue que la innovación tecnológica por sí sola no resolverá esos problemas si no está acompañada por cambios en la organización y el financiamiento.
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, sostuvo durante el encuentro que es necesario «modificar el sistema de salud» y planteó una mayor participación del sector privado, junto con una reducción de las intermediaciones. También señaló que los avances tecnológicos permiten anticiparse a enfermedades y desarrollar tratamientos más precisos, pero remarcó la necesidad de evaluar sus resultados y medir el impacto sobre la salud de la población. «La articulación entre sector privado, público, seguridad social y organismos internacionales es fundamental», afirmó.
Cómo sostener un sistema cada vez más costoso
La sostenibilidad financiera fue uno de los temas que atravesó buena parte de las discusiones. El aumento de la demanda, la incorporación de medicamentos y tecnologías cada vez más sofisticadas y los cambios demográficos obligan a revisar cómo se utilizan los recursos disponibles.
Cristian Mazza, presidente de FICS, sostuvo durante la apertura que el desafío pasa por discutir cómo financiar el cuidado sin perder de vista a las personas. «La sustentabilidad es la condición para mantener abierto ese compromiso», señaló. Y planteó que evaluar las tecnologías y medir resultados debería incorporarse a la agenda cotidiana de los sistemas sanitarios.
La discusión reunió experiencias de prestadores privados, obras sociales y organismos públicos. También se analizaron alternativas vinculadas con los seguros y nuevos mecanismos de financiamiento. Otro de los temas fue la situación de las obras sociales provinciales, que enfrentan simultáneamente problemas de financiamiento, gestión y modernización de sus prestaciones.
La inteligencia artificial, de la promesa al uso real
La incorporación de inteligencia artificial ocupó otro lugar importante en las dos jornadas. El debate ya no estuvo centrado solamente en las posibilidades futuras de esta tecnología sino en cómo convertirla en herramientas concretas para la atención, la gestión y la toma de decisiones.
Sebastián García Saisó, director del Departamento de Evidencia e Inteligencia para la Acción en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), encabezó una conferencia bajo el título «IA en salud: de la promesa a la implementación». Desde la OPS, además, se planteó que la innovación tecnológica debe estar guiada por criterios de equidad, evidencia científica y beneficio público.
La transformación digital tuvo otros espacios específicos en los que se analizaron experiencias de Argentina y Uruguay, el manejo e integración de la información sanitaria y las dificultades para lograr que soluciones desarrolladas por startups puedan implementarse a gran escala.
Otro de los ejes fue el crecimiento de las enfermedades no transmisibles y la necesidad de modificar un modelo muchas veces concentrado en atender la enfermedad una vez que aparece. «Debemos profundizar con mayor énfasis en el cuidado de la persona», sostuvo Saúl Flores, secretario de Gestión Sanitaria del Ministerio de Salud de la Nación, durante la apertura.
Especialistas debatieron sobre estrategias para prevenir enfermedades crónicas, promover hábitos saludables y actuar antes de que aparezcan complicaciones que generan mayores consecuencias para los pacientes y también costos superiores para el sistema. La alimentación y la nutrición tuvieron un espacio propio, al igual que la evaluación de nuevas tecnologías y medicamentos.
El otro desafío: quién va a cuidar a una población que envejece
La transformación demográfica apareció como otro de los grandes problemas de los próximos años. El envejecimiento de la población implica una mayor necesidad de atención de enfermedades crónicas y cuidados prolongados, al mismo tiempo que los sistemas sanitarios enfrentan dificultades para formar y retener profesionales.
Una de las mesas del Congreso planteó directamente la pregunta «¿Quién nos va a cuidar?». Allí se discutieron la formación médica, la capacitación continua, las condiciones para atraer y conservar profesionales y la necesidad de preparar equipos capaces de responder a nuevas demandas asistenciales.
El cambio demográfico también fue analizado por representantes del PAMI, el CONICET, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Ministerio de Salud.
Durante las dos jornadas hubo además exposiciones de autoridades sanitarias de distintos países y provincias argentinas. Participaron, entre otros, el ministro de Salud de Costa Rica, Alexander Sánchez Cabo; el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós; y los titulares de las carteras sanitarias de Río Negro, Jujuy y Entre Ríos.
La cooperación regional completó una agenda que buscó encontrar puntos comunes entre sistemas sanitarios con organizaciones diferentes pero problemas cada vez más parecidos. Para Mazza, ese intercambio debería traducirse en acciones concretas: «Iberoamérica puede avanzar más si se comparten experiencias. Nuestra responsabilidad es que los acuerdos que surjan aquí se conviertan en oportunidades de salud para nuestra gente».
