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Semáforo de consumo: 15 de 21 indicadores caen en lo que va de 2026

La Fundación Ecosur presentó un tablero mensual que reúne 21 variables en 10 segmentos. En julio, 16 de 18 indicadores disponibles cayeron; en agosto, 8 de 12 mejoraron; septiembre muestra señales mixtas.

La Fundación Ecosur presentó el «Semáforo de consumo», un tablero mensual que reúne 21 variables en 10 segmentos. El informe indica que, en julio, 16 de los 18 indicadores disponibles cayeron. En agosto, 8 de los 12 con datos mejoraron. Septiembre, con apenas cinco registros, dejó señales mixtas: subieron los patentamientos de autos y motos y la confianza del consumidor, mientras cayeron los préstamos y las ventas minoristas de Came.

Nicolás Cámpoli, responsable del trabajo, explicó: «El disparador fue que el consumo del PIB agregado había crecido hasta el primer trimestre de 2026 y, sin embargo, todos los indicadores de lo que se dice consumo masivo habían caído durante este gobierno. Era medio difícil entender las diferencias que se observaban».

El equipo no mide variables por su cuenta, sino que reúne datos de fuentes oficiales y privadas: supermercados y shoppings de Indec, ventas minoristas de Came, patentamientos de Acara, carne y leche de la Secretaría de Agricultura, e-commerce con tarjeta del Banco Central y confianza del consumidor de la Universidad Di Tella, entre otros. «Son datos de distintas fuentes. Justamente por eso tratamos de armar esto: la información está muy dispersa, entonces tratamos de compaginarla», afirmó Cámpoli.

Por qué el PIB y la góndola no cuentan lo mismo

La primera explicación es metodológica. «Hay cuestiones metodológicas, pero una gran explicación es que hay bastante heterogeneidad entre todos los segmentos de consumo», sostuvo Cámpoli. El consumo del PIB mide el gasto final de los hogares, que incluye no solo lo que se compra en los comercios, sino el e-commerce, el consumo de alimentos y el gasto en servicios públicos.

Esa diferencia importa porque las tarifas aumentaron en este período y pesan más en el presupuesto familiar sin pasar por la caja de un supermercado. El semáforo tiene puntos ciegos, que el economista reconoce: «Hay otros gastos que no tenemos en cuenta acá por falta de información, por ejemplo, la educación privada, las prepagas y otros gastos en servicios que son un poco más difíciles de medir».

El resultado es un mapa de contrastes. Los patentamientos de motos crecen 35,7% interanual, el consumo de carne porcina 14,3% y la venta de leche fluida 6,7%. En el otro extremo, el consumo de carne bovina cae 13,2%, las ventas por e-commerce con tarjeta 12,4%, los patentamientos de autos 10,8% y las ventas en centros comerciales 8,1%. Según la tabla del informe, 15 de los 21 indicadores acumulan números en rojo en lo que va del 2026.

Recuperación, pero muy tibia

¿Qué viene? Cámpoli es cauto, aunque ve un piso. «En agosto y septiembre es muy probable que haya una recuperación. No sabemos bien cómo quedará respecto a la caída de julio», planteó. Y proyectó hacia fin de año: «Creemos que va a haber una recuperación, sobre todo en indicadores que cayeron mucho, como las ventas en supermercados y en centros comerciales».

Su pronóstico para el cierre de 2026 es que podría esperarse un empate. «Cuando comparás los últimos datos contra 2025, la mitad o menos muestra una caída y la otra mitad un incremento. Tal vez el promedio del año 2026 te termine quedando arriba del promedio de 2025, pero para revertir los rojos de la acumulada anual es un poco más complicado que pase en la mayoría de los indicadores. Puede terminar el año más o menos mitad y mitad».

Ingresos, hábitos y deuda: tres hipótesis

Detrás del rojo en el comercio tradicional hay, para Cámpoli, más de una causa. La primera es el ingreso. «El salario en estos últimos meses ha mejorado un poquito, pero con respecto al año pasado también cayó. El privado formal está un 2 o 3% por debajo. El informal sí ha crecido, aunque todavía no hay datos nuevos. Y el salario público cayó durante todo el gobierno». El indicador de actividad comercial, que hasta hace dos meses estaba en el nivel de comienzos de la gestión, hoy queda 6,2% por debajo.

La segunda es un cambio de hábitos. «Hay algo de menos poder adquisitivo por menos ingreso disponible, porque una parte del consumo es el gasto en servicios públicos y eso ha aumentado. Pero también hay una parte de reconversión en los hábitos de consumo. Si bien el e-commerce en julio había caído, desde que inició el gobierno el comercio electrónico ha crecido mucho. Entonces hay un cambio de hábito, y seguramente los comercios más tradicionales se vieron afectados de forma negativa con eso».

La tercera es el crédito. Los préstamos al consumo (personales y tarjetas) crecen 68,1% respecto de noviembre de 2023, pero caen 9,6% en la comparación interanual. «Desde que empezó a aumentar la morosidad, después de un fuerte crecimiento del crédito privado durante 2024 y 2025, la mayoría de las variaciones mensuales de los préstamos al consumo son negativas durante 2026», repasó. Hay, sin embargo, un indicio de alivio: «La tasa de préstamos personales en septiembre cayó, la mora dejó de subir y cayó un poco en la última medición. Si se empieza a arreglar un poquito eso, es probable que el consumo empiece a repuntar».

Bienestar desigual, también en el mapa

Como el informe define al consumo como «una variable central para analizar el bienestar de la población», la pregunta era inevitable: ¿qué dice el semáforo sobre cómo está la gente? La respuesta aún es poco concluyente en ese sentido. «Viene siendo heterogéneo, es difícil sacar una conclusión muy concreta. La economía en general viene siendo heterogénea en cuanto a la actividad: algunos sectores crecen, otros no. El consumo también. Pero lo más relacionado a la economía urbana es lo que está un poco más perjudicado».

Esa desigualdad, agregó, también es geográfica. «El Gran Buenos Aires, probablemente, que es donde más población hay, es donde peor estén dando estos indicadores. Es distinto de acuerdo al lugar del país que tengamos en cuenta, y también al segmento», sostuvo. La confianza del consumidor ilustra el ánimo: está 9,6% abajo en el acumulado anual y 13,3% por debajo de noviembre de 2023, aunque creció 2,4% en septiembre.

¿Qué puede hacer el Gobierno?

A las puertas de un año electoral, el informe de Ecosur recuerda que la situación económica de los hogares pesa en el voto. Ante la pregunta por las herramientas oficiales, Nicolás Cámpoli descarta un giro heterodoxo. «El Gobierno tiene un compromiso muy grande con el equilibrio fiscal, y desde lo fiscal tampoco están tan holgados como para permitirse grandes gastos».

Cámpoli ve algunas vías indirectas. «Una forma fácil de reactivar es con la obra pública, que es la más rápida. Veremos qué tan rápido avanza con las licitaciones que hizo el Gobierno. El FGS puede tener una reactivación en los préstamos más ligada a la construcción. La tasa de los créditos hipotecarios viene bajando, y capaz eso activa un poco los préstamos hipotecarios y, con eso, la construcción. También las provincias podrían sumar gasto en obra».

La otra palanca es monetaria, y tiene un costo. «El Gobierno podría ser un poco más laxo en política monetaria y darle menos prioridad a la inflación, ser más expansivo y hacer que bajen las tasas, y eso reactiva el crédito. Pero hay un trade-off: si querés ser más expansivo, probablemente el proceso de caída de la inflación sea más lento».

Ecosur planea actualizar el semáforo todos los meses. Cuando sumen los datos que faltan de agosto y septiembre, se sabrá si la mejora parcial se consolida o fue un rebote tras la fuerte caída de julio. Por ahora, el tablero confirma que no hay una sola economía del consumo, sino varias, y que cada una cuenta una historia distinta según el rubro, el bolsillo y el lugar del país.

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