La Cour d’assises de París condenó a Loïk Le Priol a 26 años de prisión y a Romain Bouvier a 19 años por la muerte de Federico Martín Aramburú, ocurrida el 19 de marzo de 2022. El tribunal no consideró acreditada la premeditación.
La Cour d’assises de París condenó a Loïk Le Priol a 26 años de prisión y a Romain Bouvier a 19 años por el ataque que terminó con la vida de Federico Martín Aramburú, de 42 años, el 19 de marzo de 2022 en el centro de París. La decisión quedó por debajo de las penas solicitadas por el fiscal general Philippe Courroye, que había pedido 27 años para Le Priol y 20 para Bouvier. El tribunal no consideró acreditada la premeditación.
Antes del veredicto, ambos acusados hablaron ante el tribunal. Bouvier expresó: “Jamás tendré palabras a la altura del sufrimiento y la dignidad de la familia del señor Aramburú”. Le Priol, autor de los disparos mortales, dijo: “Veintisiete años es vertiginoso, es la edad que tenía al momento de los hechos”, reconoció que cargará con el peso de lo ocurrido y manifestó su deseo de recibir tratamiento para no volver a cometer “lo irreparable”.
El crimen
Aramburú estaba en París junto a Shaun Hegarty, excompañero suyo en Biarritz y socio comercial. Ambos habían viajado para asistir al partido entre Francia e Inglaterra por el Seis Naciones y durante la madrugada terminaron en el bar Le Mabillon, sobre el Boulevard Saint-Germain.
En ese lugar coincidieron con Le Priol, Bouvier y Lyson Rochemir, entonces pareja del primero. Hubo un cruce verbal que escaló a una pelea. Según se reconstruyó a través de cámaras de seguridad, testimonios y peritajes, Aramburú y Hegarty se impusieron en el enfrentamiento físico y abandonaron el bar.
Le Priol y Bouvier fueron tras ellos. Poco después volvieron a encontrarlos, esta vez armados. La secuencia reconstruida mostró que entre el comienzo de la pelea y los disparos transcurrieron apenas unos minutos.
Bouvier fue el primero en abrir fuego. Luego lo hizo Le Priol. Entre ambos efectuaron diez disparos. Seis proyectiles alcanzaron a Aramburú, que cayó herido de muerte en la vía pública. Los peritajes establecieron que los disparos mortales salieron del arma de Le Priol.
Para la Fiscalía, el intervalo entre la pelea y el ataque demostraba que había existido una decisión de matar. El fiscal general Courroye sostuvo en su alegato que, después de perder el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, ambos acusados salieron detrás de los dos rugbiers y describió lo sucedido como una “cacería”.
Le Priol había llegado acusado de asesinato y Bouvier de tentativa de asesinato, figuras que en el derecho francés exigen acreditar la premeditación. Los dos admitieron haber disparado, pero negaron haber salido del bar con un plan previo para matar al ex Puma.
Le Priol sostuvo que actuó en el marco de una pelea y su defensa puso sobre la mesa su pasado militar y un supuesto cuadro de estrés postraumático. Bouvier afirmó que no tuvo intención de matar al rugbier argentino.
El jurado consideró probado que ambos dispararon, pero no acompañó la tesis de la premeditación. Esa diferencia jurídica fue decisiva para la calificación de los hechos y para las penas.
Después del crimen, Le Priol escapó de Francia. Fue localizado días más tarde en Hungría cuando intentaba dirigirse hacia Ucrania. Su fuga se convirtió en otro de los capítulos centrales de una investigación que adquirió repercusión internacional.
Durante el proceso también salió a la luz el recorrido de Le Priol y Bouvier en ambientes de ultraderecha vinculados al Groupe Union Défense (GUD), una organización estudiantil francesa conocida por episodios de violencia. Ambos ya estaban involucrados juntos en una causa anterior por una agresión ocurrida en 2015 y tenían prohibido mantener contacto cuando coincidieron aquella madrugada en París.
Junto a ellos fueron juzgados otros dos acusados. Lyson Rochemir, que conducía el Jeep utilizado aquella noche y era entonces pareja de Le Priol, fue absuelta de la acusación más grave relacionada con el intento de homicidio, aunque recibió una condena de tres años, de los cuales treinta meses quedaron en suspenso, por maniobras posteriores al hecho.
Antony Sorrentino, señalado por haber ayudado a Bouvier durante la fuga, desprenderse del arma y trasladarlo después del ataque, fue condenado a tres años de prisión en suspenso.
El juicio estuvo atravesado por la presencia constante de la familia de Aramburú. Su esposa, Maria, recordó ante el tribunal que ninguna sentencia podía devolverle a su marido, aunque pidió una decisión que permitiera a sus tres hijos comenzar a cerrar una historia que los acompañaba desde hacía más de cuatro años.
Antes de escuchar su condena, Le Priol volvió sobre ese dolor. Dijo que había intentado explicar durante las audiencias qué había ocurrido aquella madrugada y que sabía que ninguna respuesta podía estar a la altura de la pérdida. Después volvió a pedir perdón.
Bouvier fue más breve. Agradeció haber podido hablar durante las tres semanas de juicio y volvió a dirigirse a la familia de la víctima.
Minutos más tarde, los jueces y jurados se retiraron a deliberar. Cuando regresaron, el crimen de Aramburú ya tenía sentencia: 26 años de prisión para Le Priol y 19 para Bouvier, con una diferencia decisiva respecto de la acusación original: para el tribunal hubo homicidio, pero no premeditación.
Del CASI al histórico Mundial de 2007
Nacido en la ciudad de La Plata, Federico Martín Aramburú tenía 42 años cuando fue asesinado. Había construido buena parte de su vida alrededor del rugby. Surgido del Club Atlético San Isidro (CASI), llegó a Los Pumas y disputó 22 partidos con la Selección argentina.
Formó parte del plantel que consiguió el histórico tercer puesto en el Mundial de Francia 2007, uno de los mayores logros del rugby argentino. En aquel torneo jugó cuatro encuentros y marcó un try frente a Georgia.
Su carrera estuvo especialmente ligada a Francia. Pasó por Biarritz Olympique, Perpignan y Dax, además de actuar en Glasgow Warriors, en Escocia. Con Biarritz fue campeón del rugby francés y construyó fuertes vínculos personales que mantuvo aun después de retirarse.
