Según un informe de Ipsos, las terapias basadas en semaglutida y tirzepatida, inicialmente indicadas para diabetes y obesidad, impactan en el mercado de alimentos, fitness y retail. En Argentina, solo el 16% de la población declara haber oído hablar de ellas.
Los medicamentos conocidos como GLP-1, basados en principios activos como semaglutida y tirzepatida, están generando efectos que exceden el ámbito médico. Según la consultora Ipsos, que denomina a este fenómeno «efecto cascada de la innovación», su expansión está modificando hábitos de consumo en sectores como la alimentación, el fitness, la gastronomía y el comercio minorista.
Durante 2025, medicamentos como Mounjaro y Zepbound (tirzepatida) y Ozempic y Wegovy (semaglutida) se ubicaron entre los de mayor facturación a nivel mundial, de acuerdo con rankings internacionales del mercado farmacéutico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de personas viven con obesidad, patología que considera crónica y con posibilidad de recaídas. En diciembre de 2025, el organismo publicó su primera guía global para el uso de terapias GLP-1 en adultos con obesidad, incluyendo liraglutida, semaglutida y tirzepatida. La guía recomienda que la medicación se integre con alimentación saludable, actividad física y seguimiento profesional.
En Argentina, datos de Ipsos indican que el 88% de los consultados considera que necesita cuidarse más físicamente y el 79% manifiesta querer tener mayor control sobre su salud. Además, seis de cada diez adultos presentan exceso de peso y expresan deseos de adelgazar. «El desafío del peso ya existe y la demanda de soluciones también», afirmó Silvina Suárez, HealthCare Head de Ipsos Argentina.
El impacto en el consumo se observa con mayor claridad en Estados Unidos, donde el 49% de los usuarios de estos medicamentos declara haber reducido el consumo de snacks, según Ipsos. Esta tendencia plantea interrogantes para fabricantes de alimentos y bebidas, que podrían orientarse hacia porciones menores, mayor atención al contenido nutricional y una posible demanda de proteínas y alimentos funcionales.
Otros sectores también podrían verse alcanzados: restaurantes con platos más pequeños y énfasis en calidad sobre cantidad, el fitness con foco en preservar masa muscular, y la moda con nuevas necesidades de talles. En Estados Unidos, algunas compañías de venta libre y cadenas de farmacias ya organizan góndolas y promociones específicas para consumidores que utilizan GLP-1.
En Argentina, la difusión de estas terapias es incipiente. Ipsos detectó una brecha de conocimiento: mientras el 74% de los estadounidenses afirma haber oído hablar de los GLP-1, en el país la proporción es del 16%.
Para Aníbal Cantarian, CEO de Ipsos Argentina, esta diferencia representa una oportunidad y una responsabilidad para los laboratorios, que deben acompañar la expansión con «información relevante y certera».
La OMS advirtió en julio de 2026 sobre el creciente uso de estos medicamentos fuera de las indicaciones aprobadas y sin supervisión médica, impulsado en parte por redes sociales y marketing online. También alertó sobre productos falsificados o de calidad subestándar.
El impacto de las terapias GLP-1 dependerá no solo de sus ventas, sino también de cómo y para quiénes se utilicen.
