InicioSociedadLa abuelidad contemporánea: entre la elección y la obligación

La abuelidad contemporánea: entre la elección y la obligación

Un análisis sobre el rol de los abuelos en la actualidad, sus cambios, desafíos y la importancia de establecer límites para preservar el vínculo.

La abuelidad, entendida como el vínculo entre abuelos y nietos, ha sido objeto de estudio por su asociación con el bienestar, la continuidad generacional y los sentimientos de utilidad y pertenencia. Sin embargo, las investigaciones indican que no existe una única forma de ejercer este rol, ya que está influenciado por el género, la clase social y los cambios demográficos.

Según estudios citados, las abuelas asumen en mayor medida que los abuelos las tareas cotidianas de cuidado, una diferencia que reproduce desigualdades de género presentes a lo largo de la vida (Hank y Buber, 2009). En sectores con menos recursos, donde contratar apoyos resulta difícil, la solidaridad intergeneracional puede ser indispensable, y los abuelos pasan a ser una pieza fundamental en la organización familiar.

El problema surge cuando la ayuda deja de ser una elección y se convierte en obligación. La investigación distingue entre un cuidado acotado, que puede aportar satisfacción, y las responsabilidades permanentes, que pueden asociarse con mayor estrés y peor salud (Hayslip et al., 2019). El médico español Guijarro Morales popularizó la expresión “síndrome de la abuela esclava” para describir a mujeres mayores sometidas a demandas familiares excesivas, aunque la denominación es discutible.

Una paciente expresó: “Los adoro, pero un día entendí que si seguía cuidándolos todos los días iba a terminar enojándome con mis hijos y también con mis nietos”.

El perfil de los abuelos también ha cambiado. Muchas personas jubiladas tienen proyectos, amistades, parejas, viajes y actividades propias. La mayor longevidad convierte la vejez en una etapa que puede durar décadas, y no todos desean organizar su vida alrededor de la crianza. El cariño permanece, pero se discute la disponibilidad.

Además, factores demográficos como el aumento de la esperanza de vida, la disminución de la natalidad y el retraso de la maternidad y paternidad postengan o impiden la abuelidad. Hay más personas mayores para menos nietos, y algunos llegan a edades avanzadas sin haber podido ser abuelos. La decisión de los hijos de no tener descendencia o su emigración pueden generar una ausencia difícil de nombrar.

Un paciente sostuvo: “Siempre pensé que algún día iba a tener nietos. Recién ahora comprendo que probablemente no ocurra”.

Incluso una abuelidad inicialmente intensa puede modificarse. Cuando los nietos comienzan la escuela o suman actividades, la demanda de presencia disminuye, y para algunos abuelos esa distancia puede producir un vacío.

El desafío actual no es decidir cuánto deben cuidar, sino cómo vivir la abuelidad. La investigación distingue funciones: abuelos que cuidan, que juegan y acompañan, y otros que transmiten historias, valores y memorias familiares. Muchos combinan todas ellas, pero ninguna debería implicar la renuncia a intereses personales.

La abuelidad contemporánea requiere negociar, poder decir que sí y también “hoy no”. Estar disponibles no es estar a disposición. Preservar ese vínculo implica lograr que el encuentro entre abuelos y nietos conserve aquello que tiene de elección, intimidad y disfrute.

Más noticias
Noticias Relacionadas