La película neerlandesa Tierra de crimen, dirigida por Sven Bresser, fue exhibida en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2025. El film combina drama rural, policial y misterio psicológico, y fue seleccionado por Países Bajos para competir por el Oscar a mejor película internacional, aunque no ingresó en la lista de preseleccionadas.
La película Tierra de crimen (Rietland, Países Bajos, Bélgica/2025), ópera prima del neerlandés Sven Bresser, fue presentada en la edición 2025 del Festival de Cannes, dentro de la sección Semana de la Crítica. El filme, de 112 minutos de duración, está protagonizado por Gerrit Knobbe, Loïs Reinders, Mirthe Labree, Rolinka Stoter, Dirk Braad y Vincent Linthorst.
La trama se desarrolla en la región neerlandesa de Weerribben-Wieden y sigue a Johan (Gerrit Knobbe), un hombre de campo que encuentra el cuerpo de una joven asesinada entre los juncos. A partir de ese hallazgo, Johan inicia una investigación personal mientras la policía sigue sus propias pistas. El relato combina elementos de drama rural, policial y misterio psicológico, con un paisaje que adquiere un rol central.
La fotografía estuvo a cargo de Sam du Pon y la edición de Lot Rossmark. La película fue seleccionada por Países Bajos para competir por el premio Oscar a mejor película internacional, aunque no logró ingresar en la lista de quince preseleccionadas. También participó en festivales de Sarajevo, Nueva Zelanda, Busan y Chicago.
El personaje principal es interpretado por Gerrit Knobbe, un cortador de juncos sin experiencia actoral previa. Su actuación, de gestualidad mínima, transmite una ambigüedad que convierte a su personaje en un enigma. La película explora la incertidumbre, las sospechas y la xenofobia que surgen entre los habitantes de la zona tras el crimen.
La fotografía de Sam du Pon convierte el carrizal en un laberinto, y el diseño sonoro amplifica los sonidos de la naturaleza hasta volverlos perturbadores. En algunos pasajes, la película recuerda a La humanidad, del francés Bruno Dumont. Bresser también incorpora códigos del cine negro y del folk horror, aunque la acumulación de misterios sin resolver puede debilitar el relato en su tramo final.
