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Ataque armado en Kenscoff deja 47 muertos y más de 50 secuestrados en Haití

Un grupo de hombres armados atacó el domingo la localidad de Kenscoff, en las colinas cercanas a Puerto Príncipe, dejando al menos 47 muertos y más de 50 secuestrados, según datos de Naciones Unidas. El ataque incluyó incendios de viviendas y un asalto a una iglesia donde se refugiaban desplazados.

Al menos 47 personas murieron y más de 50 fueron secuestradas después de que un grupo de hombres armados atacara el domingo la localidad de Kenscoff, en las colinas próximas a Puerto Príncipe, la capital de Haití. Los atacantes incendiaron viviendas y atacaron una iglesia donde se habían refugiado personas desplazadas por la violencia.

Entre las víctimas fatales hay al menos cinco chicos y 22 personas fueron asesinadas dentro del templo, según datos difundidos por Naciones Unidas. El ataque fue atribuido a integrantes de Viv Ansanm, la coalición que reúne a algunas de las principales pandillas haitianas y que amplió su control territorial en los alrededores de la capital.

El gobierno de transición haitiano anunció el envío de refuerzos a la zona, mientras la Policía Nacional defendió su respuesta frente a una nueva ofensiva de los grupos armados.

Haití, el país más pobre de la región

Haití es, según el Banco Mundial, la nación más pobre de América Latina y el Caribe, y una de las más pobres del planeta. Alrededor del 60% de su población vive por debajo de la línea de pobreza y uno de cada dos haitianos sufre algún grado de subalimentación, de acuerdo con estimaciones de organismos internacionales. El ingreso promedio por habitante ronda los 1.700 dólares anuales y la economía acumula seis años consecutivos de contracción.

Yves Mary Saint-Louis, técnico y agrónomo haitiano de 30 años, declaró a PERFIL: “Estas situaciones de violencia se viven a diario. Los episodios que llegan a la agenda pública son apenas la parte más visible de una crisis que atraviesa la vida cotidiana de miles de haitianos. Los secuestros, las extorsiones, las amenazas y los enfrentamientos forman parte de una realidad que condiciona hasta los movimientos más básicos de la población”.

Saint-Louis agregó: “El avance de las pandillas transformó comunidades enteras. Familias que durante años vivieron en determinados barrios tuvieron que abandonar sus casas y trasladarse a otras zonas del país. Algunas buscan refugio con familiares; otras llegan a ciudades donde tampoco existen condiciones suficientes para recibirlas”.

Cabo Haitiano, destino de desplazados

En el norte del país, Cabo Haitiano recibe a parte de quienes lograron escapar de las zonas más castigadas por la violencia. La ciudad no sufre el control armado de las pandillas ni ataques como el de Kenscoff, pero está atravesada por la misma pobreza estructural: barrios sin servicios básicos garantizados, un sistema de salud desbordado, escuelas con recursos escasos y una economía local que no alcanza a absorber a la creciente población desplazada.

Serge Jean Louis, director departamental de Medio Ambiente del Norte de Haití, explicó que la situación de seguridad en otras regiones genera preocupación también entre quienes viven en el norte y planteó como uno de los principales desafíos la recuperación de la capacidad del Estado. “Se está trabajando para que Haití salga adelante como país”, señaló.

El funcionario también destacó la necesidad de cooperación internacional: “La crisis no se reduce a la seguridad: también involucra la economía, el acceso a servicios y la capacidad de las instituciones para responder a las necesidades de la población”.

Expansión de las pandillas desde 2021

La expansión de los grupos armados se profundizó después del asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021. Su muerte agravó una crisis política e institucional y dejó un vacío de poder que las organizaciones criminales aprovecharon para ampliar su influencia.

Haití arrastraba desde hacía años un Estado debilitado, con instituciones frágiles, una economía golpeada por sucesivos desastres naturales, como el terremoto de 2010, y una desigualdad social que dejó a buena parte de la población sin acceso a educación, salud ni empleo formal.

En 2024, varias de las principales organizaciones se agruparon bajo la coalición Viv Ansanm. Ese mismo año, una misión multinacional de apoyo a la seguridad, liderada por Kenia y respaldada por Naciones Unidas, desembarcó en el país con el objetivo de asistir a la Policía Nacional. Sin embargo, las pandillas mantuvieron y hasta ampliaron su control territorial en gran parte de Puerto Príncipe y sus alrededores.

Elecciones previstas para 2026

Haití no celebra elecciones presidenciales desde 2016. Después del asesinato de Moïse, los distintos gobiernos de transición intentaron avanzar hacia nuevos comicios, pero la falta de condiciones de seguridad y la profunda crisis institucional impidieron concretarlos.

La primera vuelta presidencial y legislativa está prevista para el 13 de diciembre de 2026, mientras que la segunda vuelta está fijada para el 21 de febrero de 2027. El calendario depende de que los ciudadanos puedan circular, reunirse y votar sin quedar expuestos a la violencia.

Saint-Louis mantiene una mirada esperanzada sobre el futuro: “Haití es un país que lo tiene todo para salir adelante. Lo último que se pierde son las esperanzas. Hoy Haití está en lágrimas, pero esperamos como sociedad salir adelante”.

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