La provincia canadiense de Columbia Británica declaró el estado de emergencia el sábado por un incendio forestal que obligó a más de 20.000 personas a evacuar comunidades en el lago Okanagan.
La provincia canadiense de Columbia Británica declaró el sábado el estado de emergencia por un incendio forestal que destruyó viviendas, dejó a residentes atrapados y obligó a más de 20.000 personas a abandonar comunidades situadas a orillas del lago Okanagan, en el oeste de Canadá.
La decisión se tomó mientras más de 100 incendios forestales permanecían activos en la provincia, con cerca de la mitad fuera de control en medio de altas temperaturas, viento y una sequía prolongada. El foco más grave fue el incendio de Bald Range, detectado el viernes por la noche y que en pocas horas se convirtió en una amenaza de gran escala.
El fuego avanzó hasta cubrir unos 50 kilómetros cuadrados y recorrió cerca de 15 kilómetros hasta llegar a Summerland, después de sobrepasar a la pequeña comunidad de Faulder. La velocidad del avance dejó sin margen de reacción a varias zonas y forzó evacuaciones masivas durante la madrugada.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, anunció la emergencia provincial y dijo que varias familias atravesaban una jornada difícil por la pérdida de sus hogares y por la separación forzada de sus comunidades. Algunos residentes quedaron atrapados en la zona del incendio y tuvieron que ser rescatados, mientras equipos de búsqueda continuaban revisando sectores detrás de la línea de fuego para localizar a otras posibles personas aisladas.
El director de operaciones del servicio de incendios forestales de la provincia, Cliff Chapman, explicó que varios helicópteros destinados al combate del fuego cambiaron de misión para sacar a personas que ya no podían escapar por carretera. Además, sostuvo que la coordinación entre agencias evitó un resultado más grave y describió las condiciones en la provincia como “explosivas”, con riesgo de que otras comunidades enfrenten episodios similares.
En este contexto, el Gobierno canadiense anunció la venta de 10 aviones militares de transporte CC-130H Hércules a la empresa Coulson Aviation, que los convertirá en aeronaves cisterna para incendios forestales. Los aviones retirados pertenecían a una flota de 12 unidades dadas de baja por las Fuerzas Armadas canadienses en enero. La conversión se realizará en instalaciones de Coulson Aviation en Columbia Británica, y el primero de los aparatos podría quedar listo en un plazo de 12 meses.
Mientras continúan las evacuaciones y las tareas de rescate en torno al lago Okanagan, las autoridades provinciales advirtieron que el riesgo sigue abierto para otras comunidades de Columbia Británica si persisten las condiciones de calor, viento y sequía que impulsaron el avance del incendio de Bald Range.
La ministra de Gestión de Emergencias de Columbia Británica, Kelly Greene, señaló que la declaración de emergencia otorgó a la provincia facultades adicionales para restringir viajes y asegurar alojamientos para los evacuados cuando la capacidad disponible resultara insuficiente. Esa herramienta buscó acelerar la respuesta oficial en una zona sometida a presión por la magnitud del desplazamiento de población.
(Con información de AP y EFE)
