Un análisis de casi 500.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, publicado en Nature, encontró que dormir menos de 6 horas o más de 8 horas se vincula con un envejecimiento acelerado en múltiples órganos.
Un estudio basado en datos del Biobanco del Reino Unido, citado por Euronews y publicado en la revista Nature, halló que la duración del sueño se asocia con diferencias en el envejecimiento biológico. La investigación detectó una relación en forma de U: dormir menos de 6 horas o más de 8 horas se vinculó con señales de envejecimiento más rápido.
El patrón se observó en el cerebro y en otros sistemas del cuerpo, no en un solo órgano. Junhao Wen, autor principal del estudio y profesor adjunto de radiología en el Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia, declaró a Euronews: “El amplio patrón que afecta al cerebro y al resto del cuerpo es importante porque nos indica que la duración del sueño forma parte de manera muy profunda de toda nuestra fisiología, con implicaciones de gran alcance en el organismo”.
Según Nature, los valores más bajos de edad biológica estimada se situaron entre 6,5 y 7,8 horas en mujeres y entre 6,4 y 7,7 horas en hombres.
Metodología del estudio
El equipo analizó datos de aproximadamente 500.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, reclutados entre 2006 y 2010. Euronews destacó el tamaño de la muestra como un elemento que refuerza el peso del trabajo.
Los autores utilizaron 23 relojes biológicos de envejecimiento, que son estimaciones de edad biológica obtenidas a partir de biomarcadores. Estas mediciones se construyeron con imágenes de personas vivas, proteómica plasmática, metabolómica y modelos de aprendizaje automático, según Nature.
El estudio encontró asociaciones no lineales en 9 de esos 23 relojes, distribuidos en cerebro, pulmón, hígado, sistema inmunitario, piel, sistema endocrino, tejido adiposo y páncreas. Wen añadió: “Nuestro trabajo va más allá y muestra que dormir demasiado poco o demasiado está asociado a un envejecimiento más rápido en casi todos los órganos”.
Asociaciones con problemas de salud
Al comparar el sueño corto y el largo con un rango de referencia de 6 a 8 horas, Nature encontró asociaciones con enfermedades en varios sistemas del organismo. El riesgo apareció con mayor amplitud en quienes dormían poco, aunque el sueño prolongado también mostró vínculos con problemas de salud.
Según Euronews, dormir poco se relacionó con depresión y ansiedad. Nature añadió asociaciones con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, cardiopatía isquémica, arritmias, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y reflujo gastroesofágico.
El estudio también vinculó ambos extremos con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa.
Limitaciones y cautelas
Euronews y Nature subrayaron que el estudio muestra asociaciones, no una relación causal directa. Otra limitación es que gran parte de la información sobre el sueño provino de cuestionarios autoadministrados.
Nature precisó que esa medición autodeclarada es menos objetiva que los métodos directos y señaló que la muestra estuvo compuesta principalmente por personas de ascendencia europea.
Los investigadores pidieron estudios con mediciones más precisas y con poblaciones más diversas. También plantearon que dormir muchas horas podría reflejar enfermedades subyacentes en algunos casos, más que actuar como causa directa del daño.
En conjunto, los resultados apuntan a un vínculo entre el sueño y el envejecimiento que atraviesa el cuerpo. El estudio sugiere que una duración intermedia del descanso se asocia con un envejecimiento más saludable y con un menor riesgo de enfermedad y mortalidad.
