La psicóloga y sexóloga Noelia Benedetto explicó el concepto de heterofatalismo, una sensación de resignación que afecta a mujeres heterosexuales en sus vínculos sexoafectivos, y detalló sus causas y posibles alternativas.
La psicóloga y sexóloga Noelia Benedetto, especialista en vínculos no monogámicos, definió el heterofatalismo como la sensación de resignación que algunas mujeres heterosexuales experimentan en sus relaciones sexoafectivas. Según explicó a Clarín, este fenómeno es el paso siguiente al heteropesimismo, término acuñado por la escritora e investigadora Asa Seresin.
“El heteropesimismo vendría a ser la desafección o el desencanto con la heterosexualidad, expresado habitualmente en forma de arrepentimiento, de vergüenza o bien de desesperanza sobre la experiencia de vincularse de manera heterosexual”, aseguró Benedetto. En ese marco, añadió: “El heterofatalismo es el paso siguiente a esa especie de sentimiento en el cual, generalmente las mujeres, aceptan este malestar como un destino inevitable o como una especie de tragedia”.
La especialista señaló que el heterofatalismo es un fenómeno frecuente en consultorio y en redes sociales, donde se escuchan frases como “ya ni tengo ganas de conocer gente” o “siento que tengo que maternar a mis parejas”. Además, citó datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos y previsiones de Morgan Stanley que indican que el 45% de las mujeres en edad laboral (25 a 44 años) serán solteras para 2030, el porcentaje más alto de la historia en ese país.
Entre las causas del heterofatalismo, Benedetto mencionó el desbalance en el trabajo emocional, las lógicas digitales actuales y la crisis de cuidados en el contexto capitalista. “Las apps de citas aceleraron esta sensación de que las personas estamos en una especie de comercio, de las personas como objetos consumibles e intercambiables”, sostuvo.
Para la psicóloga, la alternativa implica pasar del heterofatalismo al “heterorrealismo”, que consiste en “dejar de esperar ese vínculo ideal y aceptar que la heterosexualidad es un campo de tensiones”. También recomendó reposicionar la soledad elegida, elevar los estándares y fortalecer otras redes afectivas.
En conclusión, Benedetto destacó que “el placer es un derecho y, si un vínculo no nos aporta satisfacción, goce, cuidados, registro o respeto, tenemos el poder de editar la continuidad de ese guion y retirarnos”.
