El conductor dialogó con José Del Río en el ciclo Hacedores; repasó su trayectoria desde la época dorada de la Rock and Pop hasta sus apuestas tecnológicas actuales.
Mario Pergolini reflexionó sobre su trayectoria en una entrevista con José Del Río, en la que recorrió las transformaciones de los medios desde los años 80 hasta la era digital. Durante décadas, Pergolini marcó la agenda mediática local, con el objetivo de anticipar los cambios tecnológicos que alteran la relación entre contenidos y audiencias. “Algunos esperan el futuro y otros salen a construirlo”, afirmó.
Pergolini reconoció errores cometidos en la búsqueda de la primicia y la inmediatez: “Yo una vez dije que Phil Collins había muerto y era mentira”, declaró al ser consultado sobre los riesgos de operar en un ecosistema donde la velocidad suele atentar contra el rigor periodístico.
Asimismo, abordó cómo la inteligencia artificial cambia las reglas del juego y mencionó que en “Otro Día Perdido”, el programa que conduce, utilizan personajes sintéticos, como Echenique, que son aceptados por la audiencia pese a su naturaleza artificial. “Tenemos a Echenique, que no es humano. Y si uno mira las redes, hasta le elogian la ropa. Casi el 30% de los menores de 30 años sigue personajes sintéticos, que no existen. Y aunque lo sepan, no les importa”, sostuvo. “Capaz hoy importa más el mensaje que quién lo dice. Como Echenique tiene determinada postura y forma de hablar, muchos creen que es un doctor en Historia Comparada”, agregó.
Su visión emprendedora, que en el pasado lo llevó a desarrollar el primer programa transmitido vía streaming a nivel mundial, se aplica hoy a nuevos desafíos. Entre ellos, destacó el desarrollo de ATO, un dispositivo diseñado para adultos mayores con el objetivo de combatir la creciente epidemia de soledad. “Es una epidemia de soledad, es tremendo”, manifestó sobre un proyecto impulsado por su propia experiencia familiar tras el proceso de ceguera que atravesó su madre. Esta tecnología, basada en lenguaje natural y modelos de inteligencia artificial, busca ofrecer una compañía conversacional.
“Mi mamá quedó ciega en un momento de su vida. Ya era grande, pero vivía sola. Era muy autónoma. Pintaba, leía mucho. Y cuando quedó ciega fue muy frustrante. No podés aprender a ser ciego de grande. Lo intentamos, pero fue muy difícil. Mi mamá estaba enojada”, relató Pergolini. “Un día le dije: ‘Yo no puedo hacer nada para que vuelvas a ver. Intentamos de todo. Entiendo que estés enojada, pero decime qué es lo que más te enoja’”, concluyó.
