Los expertos en comportamiento animal analizan los motivos que llevan a las mascotas a buscar proximidad nocturna con los humanos; qué se sabe.
La costumbre de compartir la cama con las mascotas genera debates entre la preocupación por la higiene y la valoración del bienestar emocional. Los expertos en comportamiento animal ofrecen explicaciones sobre por qué los perros buscan dormir junto a sus dueños. Según los especialistas, esta conducta responde a una combinación de instintos biológicos heredados y una respuesta neuroquímica.
Desde una perspectiva biológica, los perros son animales de manada. En su estado natural, suelen dormir agrupados para optimizar la conservación del calor corporal y garantizar protección mutua frente a amenazas. Al trasladar este comportamiento al entorno doméstico, el perro identifica a su dueño como su figura principal de manada. Dormir en la misma cama se convierte en una extensión de este instinto ancestral de seguridad y pertenencia.
El vínculo afectivo es reforzado por procesos químicos internos. Según los especialistas en conducta animal, la cercanía física con los seres humanos estimula en los canes la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, conocida como la hormona del abrazo. Este proceso neurobiológico aporta beneficios físicos y emocionales al animal y confirma que el bienestar derivado de la proximidad es mutuo. La tendencia a buscar el contacto nocturno demuestra que los efectos hormonales positivos que experimentan los perros son equivalentes a los que perciben los humanos en situaciones de afecto.
Además del refuerzo emocional, existen ventajas pragmáticas. En personas mayores, diversos estudios señalaron que la compañía de un perro en la habitación incrementa la sensación de seguridad personal. Gracias a sus sentidos agudos, especialmente el olfato y el oído, los perros poseen la capacidad de alertar a sus dueños ante sonidos inusuales o presencias extrañas en el hogar. Compartir el calor corporal brinda confort térmico natural durante los meses de bajas temperaturas.
A pesar de las ventajas mencionadas, los profesionales advierten sobre las precauciones necesarias. La higiene es un factor crítico: es fundamental realizar una desparasitación constante para evitar el contagio de pulgas, garrapatas o ácaros que puedan comprometer la salud humana. Se sugiere limpiar las patas de las mascotas después de los paseos diarios para reducir la acumulación de suciedad en el espacio de descanso. Otro aspecto a considerar es la movilidad: los perros de edad avanzada pueden sufrir lesiones al subir o bajar recurrentemente de la cama. Supervisar estos movimientos es esencial para proteger su integridad física. Dormir con el perro fortalece el lazo emocional y aporta seguridad, siempre que se establezcan pautas de cuidado e higiene adecuadas.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
