El endeudamiento de las familias argentinas sigue mostrando señales de alerta. En mayo volvió a aumentar la morosidad tanto en el sistema bancario como entre las billeteras virtuales y otros proveedores de financiamiento, en un escenario marcado por el creciente endeudamiento de los hogares, tasas de interés elevadas y salarios que todavía no logran recuperar poder adquisitivo.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) informó que durante mayo de 2026, alrededor de 5,8 millones de personas no pudieron pagar regularmente sus deudas. En total, el 27,9% de los 20,9 millones de deudores registrados presentó algún tipo de irregularidad, mientras que la mora del crédito otorgado a las familias alcanzó el 15,3%.
El deterioro resulta más pronunciado fuera del sistema bancario tradicional. Mientras la irregularidad del crédito familiar llega al 12,3% en los bancos, entre las billeteras virtuales y otros proveedores no financieros de crédito trepa al 29,6%, el nivel más elevado desde que existen registros para ese segmento e incluso por encima del pico observado durante la pandemia.
Martín Epstein, economista del CEPA, declaró que la dinámica de la morosidad «es de las más graves del último tiempo» y refleja un deterioro que ya alcanza tanto al sistema financiero tradicional como al no financiero. En diálogo con PERFIL, explicó que la mora bancaria «se encuentra en los peores niveles desde la poscrisis de 2001», aunque consideró que la situación más preocupante es la de los proveedores no financieros de crédito. «En las billeteras virtuales y otras entidades no financieras la mora ya supera incluso los niveles registrados durante la crisis de 2018-2019 y durante la pandemia. Es el valor más alto desde que existen datos para ese segmento», señaló.
La consultora Analytica también detectó un deterioro en la capacidad de pago de las familias. Su informe identificó 19,8 millones de personas con algún tipo de crédito, mientras que la deuda total asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Del total del endeudamiento, el 82,4% corresponde a bancos, el 10,1% a fintech y el 7,5% restante a otras entidades de financiamiento, como mutuales, cooperativas, financieras de consumo y casas de electrodomésticos.
Según el estudio, 5,3 millones de personas presentan mora tardía, equivalente al 26,9% del total de deudores relevados. Las diferencias también aparecen según el tipo de acreedor. Entre quienes tienen deudas únicamente con bancos, la mora alcanza el 19,2%. En cambio, entre quienes se financian exclusivamente mediante fintech asciende al 28,9%, reflejando una mayor fragilidad entre quienes recurren a esas herramientas.
El estudio también detectó que los mayores niveles de incumplimiento se concentran entre los jóvenes. La irregularidad entre las personas de 18 a 30 años alcanza casi el 40%, situación que la consultora vincula con las mayores dificultades de inserción laboral y menores ingresos.
Para Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, el incremento de la morosidad debe entenderse como una consecuencia del fuerte crecimiento que experimentó el crédito privado durante los últimos dos años. Según explicó a PERFIL, durante años buena parte de los depósitos bancarios terminaban financiando al Estado. Con el equilibrio fiscal y el cambio de política económica, los bancos comenzaron a destinar una mayor proporción de esos recursos al sector privado. «Los bancos pasaron de prestarle principalmente al Estado a expandir rápidamente el crédito para familias y empresas. Probablemente no evaluaron con suficiente cautela que podían aparecer vaivenes económicos como los que ocurrieron durante 2025», sostuvo.
Alberto Ruskolekier afirmó que el problema todavía está lejos de encontrar un piso. «La morosidad va a seguir creciendo mientras no exista un esquema de tasas reales negativas, algo que hoy no parece probable. Las familias están pagando créditos con tasas positivas respecto de la inflación y, además, los salarios vienen creciendo muy por debajo de los precios. Eso provoca un deterioro muy importante del poder adquisitivo», afirmó a este medio.
