Milagros Álvarez, enfermera de 57 años, volvió a caminar sin asistencia tras una cirugía reconstructiva en el Hospital Guillermo Almenara, donde le reemplazaron cadera y ambas rodillas.
Milagros Álvarez volvió a caminar sin ayuda después de someterse a una compleja cirugía reconstructiva en el Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Guillermo Almenara. La enfermera de 57 años dejó atrás la silla de ruedas, el andador y el bastón tras una intervención de alta complejidad que corrigió una deformidad grave y una artrosis avanzada que, durante años, limitaron su movilidad, le causaron caídas constantes y afectaron su calidad de vida.
La paciente padecía genu valgo, condición conocida como “rodillas en X”, que ocasionó un desgaste progresivo de las articulaciones hasta impedirle desarrollar sus actividades con normalidad. Para revertir ese cuadro, el equipo médico realizó el reemplazo de tres articulaciones mediante prótesis.
La operación estuvo a cargo de la doctora Soraya Quevedo con el apoyo del doctor Víctor Díaz. Como parte del plan quirúrgico, los profesionales reemplazaron la cadera y la rodilla derecha en una sola intervención y bajo una misma anestesia.
Tres meses más tarde, luego de confirmar una recuperación favorable, completaron el tratamiento con el reemplazo de la rodilla izquierda, lo que permitió restaurar la funcionalidad de las extremidades inferiores.
La doctora Quevedo explicó que este tipo de procedimiento requiere una evaluación rigurosa antes del ingreso a sala de operaciones. Precisó que los candidatos no deben presentar enfermedades renales, hepáticas o coronarias graves, debido a la complejidad de la cirugía. Además, destacó el compromiso de Milagros con el tratamiento, ya que cumplió la meta de reducir peso antes de la intervención. Según indicó, ese esfuerzo, sumado al trabajo coordinado del personal de salud, hizo posible una rehabilitación integral en apenas seis meses.
La especialista también advirtió que los problemas de rodilla figuran entre las consultas más frecuentes del Hospital Guillermo Almenara, con un promedio de 140 atenciones mensuales en consulta externa. Añadió que numerosos casos de artrosis grave diagnosticados en la adultez tienen su origen en alteraciones de alineación que no recibieron tratamiento durante la infancia, situación que favorece un desgaste prematuro de las estructuras articulares.
Frente a esa realidad, la cirujana recomendó acudir a una evaluación especializada cuando se detecten signos de genu valgo o genu varo, conocido como piernas arqueadas. Señaló que ambas condiciones pueden corregirse de manera oportuna, lo que reduce el riesgo de desarrollar lesiones degenerativas y evita futuras limitaciones físicas.
Para Milagros Álvarez, el resultado representó un cambio radical. Antes del tratamiento dependía de diversos dispositivos para desplazarse y dejó muchas actividades debido al intenso dolor. Actualmente camina sin apoyo, retomó sus labores como enfermera y recuperó parte de la rutina que había perdido.
“La mayoría de la gente me pregunta si me operé en el extranjero; yo les respondo con orgullo que fueron manos peruanas en el hospital Almenara. Hoy puedo caminar, trabajar e incluso bailar. Me cambió la vida”, expresó emocionada tras completar su proceso de recuperación.
De acuerdo con la Clínica Universidad de Navarra, la osteoartritis, conocida también como artrosis, es la enfermedad degenerativa más común del sistema articular. Este trastorno provoca el deterioro progresivo del cartílago que recubre los extremos óseos, estructura que amortigua los impactos y facilita el desplazamiento. Con el avance del daño, las superficies entran en contacto directo, lo que ocasiona molestias y limita la movilidad.
La afección suele presentarse en la columna cervical y lumbar, hombros, dedos de las manos, base del pulgar, caderas, rodillas y el dedo gordo del pie. Entre las principales manifestaciones clínicas destacan el dolor, la rigidez, la inflamación y las deformidades en las zonas comprometidas.
