InicioPolíticaDiez años del Brexit: Irlanda del Norte enfrenta crisis política y comercial

Diez años del Brexit: Irlanda del Norte enfrenta crisis política y comercial

A una década del referéndum que definió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, Irlanda del Norte continúa lidiando con desafíos políticos, identitarios y comerciales derivados de su estatus único como territorio británico con vínculos con la UE.

Belfast (R. Unido), 20 jun (EFE).- Diez años después del referéndum del Brexit, Irlanda del Norte sigue afrontando desafíos políticos, identitarios y comerciales derivados de su estatus único como territorio británico con un pie en el Reino Unido y otro en la Unión Europea (UE).

El aniversario del referéndum sobre este divorcio, que fue rechazado mayoritariamente por los norirlandeses, llega además en un momento especialmente delicado para la región, azotada en los últimos tiempos por graves disturbios antiinmigración.

En 2016, por contra, miraba al futuro con optimismo, con un proceso de paz imperfecto pero encarrilado tras la firma del acuerdo del Viernes Santo (1998), que puso fin al conflicto identitario.

El Brexit obligó a Londres y Bruselas (guiada por Dublín) a rediseñar el mapa político y comercial de la isla con la introducción del Protocolo para Irlanda del Norte y del Marco de Windsor.

«Han sido diez años muy difíciles», aseguró a EFE Glyn Roberts, director ejecutivo ‘Retail NI’, que representa a unos 3.000 comercios en la región.

Roberts recordó que el protocolo, negociado por el conservador Boris Johnson, dejó a la provincia en 2021 alineada con parte de la normativa comunitaria para mantener abierta la frontera terrestre entre las dos Irlandas, en cumplimiento de los acuerdos de paz, aunque sin controles visibles.

Pero esa invisibilidad, en vez de una ventaja, es vista por algunos actores como una ‘puerta trasera’ para la entrada descontrolada de extranjeros al Reino Unido, que vendió precisamente el Brexit como la llave para retomar el control de sus fronteras y para su independencia económica.

El protocolo trasladó así los controles aduaneros al mar de Irlanda, lo que generó dificultades comerciales para las empresas norirlandesas que importan mercancías desde Gran Bretaña.

Para el Partido Democrático Unionista (DUP), principal representante de la comunidad protestante, estas trabas, unidas al asunto de la inmigración, ponen en riesgo sus vínculos constitucionales con el Reino Unido, más aún cuando el Sinn Féin, mayoritario ahora en la provincia, ve el Brexit como una oportunidad para lograr el objetivo histórico de la reunificación de Irlanda.

El DUP mantuvo suspendido durante dos años el gobierno de poder compartido, en una grave crisis que se superó con la introducción en 2023 del Marco de Windsor, que simplificó los trámites y redujo los controles sobre algunos productos destinados exclusivamente al mercado norirlandés desde Gran Bretaña.

Pese a estas mejoras, en el puerto de Belfast aún se efectúan laboriosos controles fitosanitarios (SPS, en inglés) para lácteos, pescado, queso, huevos o carne refrigerada, lo que ha provocado episodios de escasez en los supermercados.

Algo tan mundano como la ausencia de productos típicamente ‘british’ desató la llamada «guerra de las salchichas» y exaltó aún más el apego emocional del unionismo con el resto del país.

La prioridad ahora, dijo Roberts, es la firma de un acuerdo SPS entre Londres y Bruselas, una medida que podría eliminar cerca del 90 % de las inspecciones.

Las negociaciones avanzan y las partes podrían cerrar pronto un pacto que entraría en vigor en el verano de 2027, destacó el lobista, quien también celebró el reciente acercamiento diplomático entre el Gobierno laborista y la UE.

Lamentó, no obstante, que los políticos locales, enredados en sus rencillas tribales, no hayan sido capaces de promocionar las ventajas que ofrece la región como la única del Reino Unido con acceso simultáneo al mercado único europeo y al británico.

«Tengo que decir -afirmó Roberts- que hoy nos encontramos en una situación peor que la que teníamos antes del referéndum. No hay ninguna duda al respecto, tanto en lo relativo al comercio como al estado general de la economía británica».

Gran parte de la ciudadanía coincide, expuso a EFE Katy Hayward, profesora de sociología política de la Queen’s University Belfast.

Junto a su colega David Phinnemore, analizan tendencias a través del proyecto llamado ‘Midiendo la Temperatura’, cuyo último informe en mayo -el decimoquinto- reveló que el 72 % de los norirlandeses cree que el Brexit ha sido «más un fracaso que un éxito».

También está de acuerdo con esa tesis un 60 % de los encuestados que votaron a favor del divorcio, mientras que el 66 % -incluidos ambos bandos, proirlandeses y probritánicos- ve más probable, diez años después, la desintegración del Reino Unido, frente al 19 % que aún cree en la fortaleza de su integridad territorial.

«Así que, diez años después, tenemos esta sensación de resentimiento en ambos bandos, que se superpone a divisiones ya existentes. El Brexit, por lo tanto, ha sido una influencia muy negativa en la política de Irlanda del Norte», concluyó Hayward.

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