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Revelan qué ocurre en el cerebro al escuchar música en vivo: es diferente a poner un disco

Los ritmos cerebrales se sincronizan con los ritmos musicales, algo que se intensifica durante las actuaciones en vivo, según un estudio de la Universidad Northeastern.

Buenos Aires, 1 de junio (NA) – Pese a que los sistemas de audio domésticos ofrecen alta fidelidad y grabaciones de calidad accesibles desde dispositivos móviles, un estudio de la Universidad Northeastern, en Estados Unidos, encontró que escuchar música en vivo genera una respuesta cerebral diferente a la de escuchar una grabación.

Psyche Loui, directora del laboratorio de Música, Imágenes y Dinámica Neuronal (MIND) de esa universidad, afirmó que “las actuaciones en vivo sincronizan las ondas cerebrales con la música”.

La investigación, publicada en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, señala que los ritmos cerebrales se sincronizan con los ritmos musicales, y que esta sincronización se intensifica durante las actuaciones en vivo. El estudio sugiere que este fenómeno podría explicar cómo la música en vivo genera una mayor conexión con el oyente y una mejor retención de los sonidos en el cerebro.

El trabajo se realizó en colaboración entre la Universidad Northeastern y el New England Conservatory. Se basó en la representación común del sonido y la actividad cerebral a través de ondas. La conexión con la música radica en que la actividad cerebral —patrones regulares de actividad eléctrica producidos por la activación sincronizada de las neuronas— también se mide en ondas, según informó Medical Express.

Mediante electroencefalograma, los investigadores midieron la actividad cerebral de 21 participantes mientras escuchaban con los ojos cerrados grabaciones y actuaciones en vivo del violinista Joshua Brown, quien interpretó dos piezas rápidas y dos lentas de las Sonatas y Partitas para violín solo de J.S. Bach.

Los resultados mostraron que los patrones de frecuencia de las ondas se alineaban y que esta sincronización era especialmente fuerte al escuchar música en directo con un ritmo más rápido. Este fenómeno se denomina “sincronización de fases”. Los ensayos en vivo presentaron un acoplamiento neuroacústico significativamente mayor que los ensayos grabados.

Al pedirles que calificaran las actuaciones, los oyentes consideraron que las presentaciones en vivo eran más atractivas, más placenteras y menos distractoras, y valoraron su nivel de implicación, espontaneidad, dedicación y concentración. “Así que, si te sentías más involucrado con la actuación en directo, tu cerebro también estaba más involucrado con la actuación en directo”, explicó Loui.

La investigadora afirmó que el estudio tiene implicaciones para comprender por qué los seres humanos interactúan con la música y la disfrutan. Los resultados demuestran que la música en vivo fortalece las respuestas dinámicas al ritmo musical en el cerebro, lo que proporciona una posible base neuronal para el gran atractivo de la música en vivo y las teorías de la vinculación social a través de la música.

Los investigadores planean realizar estudios de seguimiento que incluyan presentaciones en vivo de canto coral versus solista, canto versus habla versus recitación, conversación versus recitación de poesía, y más.

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