Testigos relataron una escena «caótica» y «extraña» durante una cena de la cantante en Sherman Oaks. Su representante desmintió las versiones y habló de una «exageración mediática».
La cantante Britney Spears volvió a ser centro de atención tras un confuso episodio ocurrido en el restaurante Blue Dog Tavern, en Sherman Oaks, Los Ángeles. Según testigos, la artista se mostró errática, emitió sonidos similares a ladridos y caminó con un cuchillo en la mano, aunque su representante aseguró que se trató de una situación «completamente exagerada».
El periodista Jeff Sneider, que cenaba cerca, describió la escena como «salvaje» y señaló que Spears se levantaba constantemente, gritaba y encendió un cigarrillo dentro del local. Sin embargo, aclaró que no percibió intenciones violentas. Otros comensales manifestaron incomodidad y una mujer cercana «pensó que iba a apuñalarla», según Sneider.
Horas después, el representante de la artista emitió un comunicado en el que negó los hechos: «Britney estaba disfrutando de una cena tranquila. Los ladridos eran parte de una anécdota sobre su perro y el cuchillo lo usaba para cortar su hamburguesa». Además, denunció una «narrativa dañina» similar a la que sufrió hace veinte años.
El episodio ocurre tras el arresto de Spears en marzo por conducir bajo los efectos del alcohol, tras lo cual ingresó voluntariamente a rehabilitación. Actualmente cumple libertad condicional y asiste a terapia. Su equipo insiste en que está «muy bien» y enfocada en su recuperación.
