La conectividad a bordo da un salto con Starlink. Varias aerolíneas que operan en Argentina ya ofrecen Wi-Fi gratuito de alta velocidad, con cambios en la experiencia de vuelo.
La conectividad a bordo, uno de los puntos débiles históricos de la aviación comercial, empieza a cambiar de escala gracias a Starlink, el servicio de Internet satelital de la empresa SpaceX. Tras años de servicios pagos, lentos y con cortes, varias aerolíneas avanzan en la adopción de Internet satelital de alta velocidad para ofrecer una experiencia más cercana a la que el pasajero tiene en tierra.
Starlink aparece como el principal catalizador del cambio. La propuesta: conexión de banda ancha con baja latencia, con un desempeño que busca parecerse al de un servicio hogareño. Con la conectividad total como expectativa creciente, las compañías que no puedan ofrecer banda ancha corren el riesgo de perder competitividad frente a rivales más avanzados.
La diferencia central de Starlink frente a los sistemas tradicionales está en la órbita. La conectividad satelital histórica en aviación se apoya en satélites geoestacionarios a unos 36.000 kilómetros de la Tierra. Esa distancia eleva la latencia, a menudo por encima de los 600 milisegundos, y limita el uso de aplicaciones en tiempo real. En el caso de SpaceX, la constelación opera en órbita terrestre baja, a alrededor de 550 kilómetros de la superficie.
La instalación también es un diferencial. El kit de conectividad en el avión pesa cerca de 38 kilogramos. El menor peso puede facilitar tareas de mantenimiento y reducir el consumo de combustible frente a equipos más pesados, con impacto en la huella de carbono de la operación.
Una de las preguntas habituales es quién paga la conectividad. En la práctica, el acceso a Starlink en los aviones se ofrece sin costo para el pasajero. El esquema contrasta con el modelo anterior, basado en cobros por tiempo o por consumo de datos. Para las aerolíneas, el Wi-Fi de alta velocidad funciona como una ventaja competitiva: mejora la experiencia a bordo y puede reforzar la fidelidad del cliente.
El alta y la forma de acceso dependen de la política de cada aerolínea, especialmente de sus programas de fidelización. En líneas generales, el proceso se resuelve en pocos pasos. La expansión del servicio está condicionada por la instalación de antenas y la certificación de seguridad en cada tipo de aeronave.
En Argentina, varias aerolíneas ya avanzan con el despliegue. Air France comenzó la instalación de antenas Starlink en Airbus A220, Embraer E190 y Airbus A350. Los vuelos París–Ezeiza ya publicitan Wi-Fi gratuito. La meta es equipar el 30% de la flota para fines de 2025 y el 100% para fines de 2026. Qatar Airways completó la instalación en su flota de Airbus A350 en solo ocho meses y también equipa Boeing 777-300ER y Boeing 787-8 Dreamliner. El servicio está presente en más de 56 destinos en América, Europa y Asia. Desde Argentina, puede encontrarse en rutas que cubren el tramo Buenos Aires–San Pablo y luego en conexiones globales desde Doha. La aerolínea permite verificar disponibilidad al reservar mediante una etiqueta «Starlink tag».
American Airlines comenzará la instalación en julio de 2026 en su flota de Boeing 737, lo que permitirá que vuelos hacia Buenos Aires, Salta, Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán incorporen banda ancha de alta velocidad. La mejora reduce la brecha digital histórica en vuelos hacia el norte del continente. United Airlines planea equipar más de 1.000 aviones. Delta Air Lines ya ofrece el servicio en toda su flota de Airbus A220-300, garantizando una experiencia uniforme en sus rutas europeas. Hawaiian Airlines activó Internet ultrarrápido en Airbus A330 y A321neo, con cobertura entre las islas y el continente norteamericano, además de rutas hacia Asia y Oceanía.
La baja latencia amplía el abanico de usos posibles durante el vuelo. Con una red capaz de sostener tareas exigentes, se vuelven viables actividades que antes eran marginales. En algunos casos, el servicio funciona «de puerta a puerta», desde el embarque hasta el desembarque, sin esperar a superar los 10.000 pies. Mensajería instantánea (WhatsApp, iMessage) y redes sociales (Instagram, Facebook, X) funcionan con fluidez. También son viables las videollamadas con calidad comparable a la de una conexión doméstica; los usuarios reportan buen rendimiento en Zoom y FaceTime. Ya no hace falta descargar películas o series antes de abordar. Con pruebas que superan los 200 Mbps por dispositivo, es posible ver Netflix, Disney+ o YouTube en 4K sin cargas molestas. Incluso se habilita streaming de deportes en vivo (por ejemplo, Fórmula 1 o Champions League) mediante servicios integrados como los de Qatar Airways.
