InicioTecnologíaEstudio revela el origen de la Anomalía del Atlántico Sur y su...

Estudio revela el origen de la Anomalía del Atlántico Sur y su impacto en satélites

Un equipo de investigadores españoles ha logrado esclarecer el origen y comportamiento de la Anomalía del Atlántico Sur, una zona de debilitamiento del campo magnético terrestre que afecta a satélites y astronautas desde 1958.

Desde su descubrimiento en 1958, la Anomalía del Atlántico Sur (SAA) ha sido uno de los mayores enigmas de la geofísica moderna. Esta zona de debilitamiento en el campo magnético de la Tierra se ha convertido en un área crítica para las agencias espaciales de todo el mundo, ya que expone a satélites y astronautas a niveles de radiación más intensos.

Un reciente estudio liderado por investigadores españoles, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) el pasado 4 de mayo, reveló que esta alteración no es un evento reciente ni aislado, sino un proceso cíclico con profundas raíces históricas. La anomalía funciona como una abolladura en el escudo magnético del planeta, permitiendo que los cinturones de radiación de Van Allen desciendan hacia altitudes cercanas a la superficie.

El equipo, encabezado por Miriam Gómez-Paccard y F. Javier Pavón-Carrasco, reconstruyó la evolución magnética de la región durante los últimos dos milenios mediante el análisis de 41 muestras de arcilla de diversos puntos de Sudamérica. Los expertos determinaron que las variaciones en la intensidad magnética son procesos cíclicos originados en el océano Índico que se desplazan hacia el oeste. Este hallazgo confirma que la anomalía actual comenzó a formarse poco después del año 1100 d.C.

Santiago Belda, investigador de la Universidad de Alicante, destacó la importancia del avance: “El estudio es de muy alta calidad y representa un avance sustancial en el conocimiento del campo magnético terrestre en el hemisferio sur”. La radiación penetra hasta los 200 kilómetros de altitud, lo que interfiere con sistemas de navegación y la vida útil de los satélites.

La investigadora Elisa M. Sánchez Moreno, de la Universidad de Burgos, advirtió sobre las repercusiones tecnológicas: “Estas condiciones pueden afectar a la electrónica de los satélites, a las operaciones espaciales y al rendimiento de sistemas de navegación como el GPS”. Josep M. Parés, del CENIEH, subrayó que, aunque no existe una previsión de inversión de los polos, la gestión de estas fluctuaciones es fundamental para garantizar la operatividad en la órbita terrestre baja.

Más noticias
Noticias Relacionadas