El escritor vasco, autor de ‘Patria’, reflexiona sobre el terrorismo de ETA y los límites de la democracia frente al auge de la ultraderecha.
Fernando Aramburu, reconocido por su novela ‘Patria’, ha vuelto a generar debate con sus declaraciones sobre la situación política actual. En una reciente entrevista, el autor afirmó que “la democracia no tiene instrumentos para detener a la ultraderecha”, señalando las dificultades que enfrentan los sistemas democráticos para contener el avance de movimientos extremistas.
La violencia de ETA, según Aramburu, sigue siendo una herida interior para la sociedad vasca y española. Su última novela transcurre en julio de 1997, durante el secuestro y posterior asesinato del concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Este hecho marcó un punto de inflexión en la lucha antiterrorista y en la conciencia colectiva del país.
El escritor, que reside en Alemania desde hace años, no dudó en criticar la falta de herramientas legales y políticas para frenar el crecimiento de discursos de odio y partidos ultraderechistas, tanto en España como en el resto de Europa. “La democracia se ha quedado sin respuestas efectivas”, sentenció.
