Famosa por el avistaje de ballenas, la ciudad patagónica ofrece una amplia gama de experiencias que combinan naturaleza, historia, gastronomía y aventura durante todo el año.
Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, es reconocida a nivel mundial como el epicentro del avistaje de ballenas franca austral, un espectáculo natural que se desarrolla entre julio y noviembre. Sin embargo, la propuesta de esta ciudad patagónica va mucho más allá de la temporada de cetáceos, ofreciendo planes originales ligados a su rica historia, paisajes únicos y una creciente oferta gastronómica.
Para explorar sus alrededores, empresas como Catalejo Travel organizan excursiones en vehículos 4×4. Los recorridos suelen incluir la costanera, desde donde en temporada es posible ver ballenas desde la costa, y sitios históricos como Punta Cuevas. Allí se puede dimensionar la hazaña de los primeros colonos galeses que desembarcaron en 1865. El camino continúa por la estepa y los acantilados, con su característica flora de jarilla, alpataco y cardo ruso, hasta llegar a puntos como Punta Este, ideal para el avistaje de aves marinas, y la playa Paraná.
Otro atractivo natural es el Área Natural Protegida Punta Loma, donde se observa desde los miradores una colonia de lobos marinos de un pelo. En el Cerro Avanzado, un cartel recuerda la famosa escena de la película argentina «Caballos Salvajes», protagonizada por Héctor Alterio.
La experiencia en Puerto Madryn también es sinónimo de buena mesa. En la zona de El Doradillo, establecimientos como la Finca Caballo Blanco combinan la cena con la caída del sol. Su cocina, a cargo del chef salteño Pablo Blanco, apuesta a productos chubutenses, desde salicornia y langostinos hasta trucha y cortes de carne, maridados con vinos de la provincia. El menú se completa con postres creativos y, en ocasiones, espectáculos folclóricos.
Para una conexión diferente con el mar, «Madryn a Vela» ofrece paseos en velero por las costas. Los capitanes Carla Meani y Daniel Remenar invitan a los pasajeros a participar en las tareas de navegación. El paseo no está focalizado en el avistaje de ballenas, aunque pueden aparecer durante el recorrido, y suele incluir una degustación de torta galesa, legado de los pioneros.
La historia de la región se puede revivir en el Museo Histórico de Puerto Madryn, ubicado en una antigua estación de tren. Allí se narra la epopeya de los colonos galeses, su desembarco, los primeros asentamientos en las cuevas y su posterior desarrollo agrícola en los valles del río Chubut. El relato también abarca el crecimiento portuario, la industria del aluminio y el surgimiento del turismo, que tuvo un punto de inflexión con las actividades submarinas en la década del 50.
En definitiva, Puerto Madryn se consolida como un destino de interés anual, donde la naturaleza espectacular se entrelaza con una identidad cultural forjada por pioneros y conservacionistas.
