Solo el 10% de los emprendedores argentinos vende al exterior. Una encuesta revela las principales dificultades y expertos brindan consejos para dar los primeros pasos en mercados internacionales.
Apenas uno de cada diez emprendedores argentinos vende sus productos o servicios fuera del país. Aunque la digitalización marcó un quiebre en la manera de vender, la mayoría de las operaciones al exterior no se concretan. Los datos surgen de la primera encuesta de la Asociación de Emprendedores (Asea), que reveló que el 73,31% de los emprendedores locales considera que es difícil o muy difícil exportar.
Entre los principales desafíos, se mencionan no conocer los mercados potenciales, complicaciones para recibir pagos del exterior, y los aranceles, tasas e impuestos nacionales. «Lo primero es detectar qué producto tenemos y qué mercado puede ser valioso. Investigar ese mercado y cuáles son las mejores maneras de llegar», explicó Maximiliano Ganin, director de Negocios Crossborder de Andreani.
Exportar implica un cambio en la estructura del emprendimiento, pero también trae ventajas como blindarse del riesgo local, diversificar el negocio, ganar prestigio y generar ingresos en dólares. Sin embargo, requiere inversión, visión a largo plazo y entender que lo que funciona en Argentina no necesariamente tiene sentido en otras partes.
«La adaptación de los usos y costumbres de cada país es vital. No se puede salir a exportar sin un proceso de ‘tropicalización’. Por ejemplo, las empanadas en Bolivia se comen en el desayuno», detalló Carlos Canudas, consultor especializado en franquicias.
Ese análisis de «inteligencia comercial» implica conocer qué países facilitan el ingreso de mercadería, qué barreras imponen y a qué precio venden los competidores locales. Además, se suma la adaptación del producto, desde la traducción de etiquetas hasta cumplir con normas técnicas del país de destino.
Emanuel Fellay, fundador de EntreNuts, compartió su experiencia: «Todos los mercados te nutren. Hicimos una etiqueta en ocho idiomas, incluido el urdu. Es una inversión constante, estar atentos a si se modificó el código alimentario». Su emprendimiento, que empezó fabricando pasta de maní, hoy exporta a Estados Unidos, Chile, Uruguay, Arabia Saudita, República Checa y Reino Unido.
Canudas remarcó un error frecuente: apuntar primero a ciudades como Miami o Madrid. Recomendó hacer una «prueba piloto» en los países vecinos: Bolivia, Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile. «Ellos miran nuestra televisión, vienen de compras, saben nuestros usos y costumbres. No es fácil ir primero a Miami, donde todo está muy regulado», explicó.
Una vez realizado el análisis comercial, el envío asume un rol protagónico. En Argentina, el emprendedor tiene dos alternativas principales para enviar su producto al exterior: mediante el servicio courier o adhiriéndose a otros regímenes de exportación.
