InicioPolíticaEscándalo Epstein: nueva crisis política amenaza al primer ministro británico Keir Starmer

Escándalo Epstein: nueva crisis política amenaza al primer ministro británico Keir Starmer

Revelaciones sobre el proceso de nombramiento del embajador Peter Mandelson, vinculado al financiero Jeffrey Epstein, ponen en jaque la credibilidad del líder laborista y desatan pedidos de renuncia.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, enfrenta una de las crisis más severas de su gobierno tras conocerse que su designación para embajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, no superó la verificación de antecedentes de seguridad. La información, revelada por el diario The Guardian, contradice las afirmaciones previas de Starmer ante el Parlamento, donde aseguró que el proceso se había realizado conforme a la normativa.

El caso ha generado acusaciones de que el mandatario engañó a los legisladores, una falta considerada grave en el sistema político británico. En respuesta, Starmer declaró sentirse «absolutamente furioso» por no haber sido informado de la evaluación negativa y calificó la situación de «imperdonable». Como medida de contención, Downing Street forzó la salida de Olly Robbins, el alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores involucrado.

Peter Mandelson, una figura histórica del Partido Laborista, ya arrastraba un pasado polémico, con dos renuncias ministeriales previas por cuestiones éticas y financieras. Su relación con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales, era ampliamente conocida. A pesar de ello, Starmer impulsó su nombramiento, apostando a su experiencia para negociaciones clave con la administración de Donald Trump.

El escándalo escaló en septiembre de 2025 con la publicación de correos electrónicos que mostraban el respaldo de Mandelson a Epstein. Posteriormente, en enero, millones de documentos judiciales en EE.UU. profundizaron las sospechas sobre sus vínculos. La policía británica abrió una investigación, allanó propiedades de Mandelson y lo arrestó en febrero bajo sospecha de mala conducta en funciones públicas. Aunque fue liberado sin cargos, el daño político ya estaba hecho y Starmer lo destituyó.

La pregunta central ahora es si Starmer conocía, o debía haber conocido, las objeciones de seguridad antes de confirmar el nombramiento. Su entorno sostiene que ni él ni otros ministros fueron informados, mientras la oposición lo considera inverosímil. La líder conservadora Kemi Badenoch pidió directamente la renuncia del primer ministro, acusándolo de traicionar su promesa de restaurar la honestidad en la política.

Internamente, aunque el Partido Laborista mantiene una amplia mayoría parlamentaria, algunos sectores expresan inquietud por el impacto electoral del escándalo, en vísperas de elecciones locales y regionales en Inglaterra, Escocia y Gales, donde las encuestas anticipan un posible retroceso oficialista.

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