El uso de gafas inteligentes se disparó un 322% en 2025, pero su aplicación para hacer trampas en universidades chinas genera preocupación en el ámbito educativo.
Las gafas inteligentes continúan ganando espacio en el mercado tecnológico global. Marcas como Meta impulsan modelos que incluso ofrecen cristales graduados, buscando llegar a un público masivo. Estos dispositivos permiten funciones como contestar llamadas, sacar fotografías, leer mensajes y traducir textos en tiempo real. Según datos del portal Statista, su uso experimentó un crecimiento del 322% durante el año 2025 y se proyecta que la demanda seguirá en aumento a corto plazo.
Sin embargo, esta innovación ha generado un desafío inesperado en el sector educativo. Un informe del medio Rest of World reveló que estudiantes en China alquilan estos equipos por día con el objetivo de utilizarlos para hacer trampa en exámenes. Las cámaras integradas y las pantallas con tecnología holográfica les permiten visualizar respuestas a problemas matemáticos o traducciones de inglés directamente a través de los lentes, de manera difícil de detectar para los docentes.
El mercado informal de alquiler resulta atractivo para los alumnos, con costos que oscilan entre 40 y 80 yuanes (equivalente a aproximadamente cinco o diez euros), según la versión del equipo. Así, los estudiantes acceden a funciones de inteligencia artificial de última generación sin necesidad de comprar el dispositivo.
Hasta el momento, las universidades chinas no han encontrado una forma efectiva de detener esta nueva modalidad de fraude académico. A esto se suma que el propio gobierno impulsó un programa de subsidios para facilitar la adquisición de gafas inteligentes, lo que anticipa una mayor presencia de esta tecnología en las instituciones educativas.
Para dimensionar el impacto, el reporte destaca un caso donde un alumno logró ubicarse entre los cinco mejores promedios de una clase de cien personas gracias al uso de estas gafas.
Estos accesorios forman parte del plan de Meta para ampliar la presencia de su inteligencia artificial en la vida cotidiana. Mark Zuckerberg, CEO de la empresa, señaló que representan el formato ideal para una «superinteligencia personal», ya que permiten mantener la atención en el entorno físico mientras se accede a funciones de asistencia.
Meta presentó en noviembre la nueva versión de las gafas Ray-Ban Meta Gen 2, las deportivas Meta Oakley Vanguard, y nuevas experiencias para su visor de realidad virtual Quest 3, que incluirán juegos y una colaboración con Disney+.
Aunque aún son un producto de nicho, su adopción crece de manera sostenida. EssilorLuxottica, socio de Meta en la fabricación, informó que los ingresos por estos dispositivos se triplicaron en el último año y que la producción anual podría alcanzar los 10 millones de unidades a partir de 2026.
El modelo Meta Ray-Ban Display incorpora una pequeña pantalla en la lente derecha que proyecta información en el campo de visión del usuario, permitiendo enviar mensajes, revisar fotos o participar en videollamadas. También incluye navegación en tiempo real, transcripción y traducción instantánea.
Otra novedad es la pulsera neuronal, un accesorio que detecta gestos sutiles de la mano para interactuar con el dispositivo. La pantalla solo es visible para el usuario, buscando resguardar la privacidad. Estas gafas tienen una autonomía de seis horas por carga, con un estuche que ofrece 30 horas adicionales. Estarán disponibles desde el 30 de septiembre a un precio de 799 dólares en tiendas seleccionadas de Estados Unidos.
Meta también presentó la segunda generación de sus gafas inteligentes Ray-Ban, con un precio de 379 dólares, que duplica la autonomía a ocho horas e incorpora mejoras en la cámara, permitiendo grabar video en resolución 3K.
