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Rodrigo Cunqueiro: 15 años de malabares en los semáforos y la búsqueda de una oportunidad

En la esquina de Corrientes y Anchorena, un artista callejero marplatense cautiva a los transeúntes con su destreza. Con 16 años de experiencia, combina la práctica diaria con la esperanza de encontrar un trabajo más estable.

En el bullicioso barrio del Abasto, la esquina de Avenida Corrientes y Anchorena se detiene por momentos. Allí, Rodrigo Cunqueiro (43), oriundo de Balcarce y vecino de Mar del Plata, despliega su arte con cinco pelotas que nunca tocan el suelo. Con movimientos precisos, se adapta a los tiempos cortos de los semáforos, corriendo de un lado a otro para mantener su espectáculo en marcha.

«Vamos queriendo, son semáforos cortos, es la primera vez que vengo a esta zona», comenta Rodrigo, quien entrena unas cuatro horas diarias. «Esto es práctica pura, sino sonaste», agrega mientras los transeúntes, ciclistas y automovilistas observan, a veces dejando una propina o un bocinazo de aprobación.

Hace 16 años que trabaja en los semáforos. Empezó a los 27 y desde entonces ha vivido de su habilidad. «Tengo algunos kiosquitos que me dan unos mangos, pero necesito otra cosa. Creo humildemente que merezco una oportunidad», expresa. Está casado y es padre de dos hijos pequeños.

Rodrigo, que se autodenomina «free-styler», ha sabido adaptarse a los tiempos. Sube videos de sus malabares a redes sociales, interactúa con seguidores y hasta propone desafíos a figuras como el arquero Emiliano «Dibu» Martínez. Esta visibilidad le ha permitido conseguir contrataciones para eventos privados, cumpleaños y fiestas, incluso una presentación en el Casino de Mar del Plata.

Su recorrido incluyó una participación en «Got Talent Argentina» y un viaje a Arabia Saudita y Turquía en 2023 para un espectáculo de arte urbano, poco después de que Argentina ganara el Mundial. Sin embargo, la calle sigue siendo su escenario principal, un lugar que describe como «romántico pero que desgasta».

«Cuando surge un evento, la cosa es distinta. Laburás por un monto fijo, tenés un cachet y una cantidad de tiempo, es otra cosa», compara. Mientras tanto, sigue practicando, innovando en sus trucos y esperando que su talento le abra más puertas.

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