Una investigación de la Universidad de Hawái en Manoa, que siguió a casi 93.000 personas por más de una década, sugiere que no todas las dietas basadas en vegetales tienen el mismo efecto protector contra la demencia.
Un estudio liderado por la Universidad de Hawái en Manoa concluyó que la calidad de una dieta basada en vegetales puede estar asociada con el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras demencias, tras analizar durante más de una década a miles de personas de distintos grupos poblacionales.
La investigación, publicada en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología, analizó la relación entre distintos tipos de dietas vegetales y el deterioro cognitivo. Los resultados muestran asociaciones, pero no establecen una relación causal directa entre alimentación y demencia.
El estudio clasificó los patrones alimentarios en tres categorías:
- Dieta basada en vegetales general: prioriza el consumo de alimentos de origen vegetal frente a productos animales, sin diferenciar su calidad.
- Dieta basada en vegetales saludables: incluye cereales integrales, frutas, verduras, aceites vegetales, frutos secos, legumbres, té y café.
- Dieta basada en vegetales poco saludable: incorpora cereales refinados, jugos de frutas, papas y azúcares añadidos.
La autora principal, Song-Yi Park, explicó: «Se ha demostrado que las dietas basadas en plantas son beneficiosas para reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes y la hipertensión, pero se sabe menos sobre el riesgo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias». Y añadió: «Nuestro estudio reveló que la calidad de una dieta basada en plantas es importante: una dieta de mayor calidad se asoció con un menor riesgo, mientras que una dieta de menor calidad se asoció con un mayor riesgo».
El análisis incluyó a 92.849 participantes con una edad promedio de 59 años. Durante un seguimiento de aproximadamente 11 años, 21.478 personas desarrollaron Alzheimer u otras demencias. Cada participante completó cuestionarios sobre su alimentación, a partir de los cuales los investigadores asignaron puntuaciones que reflejaban el grado de adherencia a cada tipo de dieta.
Tras ajustar variables como edad, actividad física y diabetes, se identificaron las asociaciones. En un subgrupo de 45.065 personas que actualizaron su dieta diez años después, 8.360 desarrollaron demencia. Los cambios en los hábitos alimentarios también mostraron variaciones en el riesgo.
Sobre la evolución de los hábitos, Park señaló: «Descubrimos que adoptar una dieta basada en frutas y verduras, incluso a una edad avanzada, y evitar las dietas basadas en verduras y frutas de baja calidad se asociaron con un menor riesgo de Alzheimer y otras demencias. Nuestros hallazgos resaltan la importancia no solo de seguir una dieta basada en vegetales, sino también de garantizar que sea de alta calidad».
Los autores indicaron que una de las limitaciones del estudio es el uso de cuestionarios alimentarios, que dependen de la memoria de los participantes. La investigación contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU.
