El barril de crudo Brent cotiza por encima de los 110 dólares, impulsado por la crisis en el estrecho de Ormuz y la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, factores que ponen en riesgo un canal clave para el suministro global.
El precio del petróleo Brent registró una fuerte subida este martes y supera la barrera de los US$110 por barril. El aumento está impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el creciente riesgo sobre el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio energético mundial. En las primeras negociaciones del día, el Brent cotizaba a US$110,41 el barril, luego de haber tocado niveles cercanos a los US$111 durante la madrugada. Paralelamente, el crudo estadounidense WTI superaba los US$115.
La tensión se incrementa en medio de un ultimátum de Estados Unidos a Irán para reabrir el paso marítimo. Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción tiene un impacto inmediato y global. El canal fue cerrado tras ataques de Estados Unidos e Israel a fines de febrero, y Teherán rechazó una propuesta de alto el fuego.
El mercado ha comenzado a reaccionar a estos hechos concretos, dejando de lado las expectativas. Analistas señalan que el riesgo en la región ya no es teórico y que el petróleo se ha convertido en un activo de alto riesgo. Incluso si el conflicto se desactiva, existe el temor de que daños en la infraestructura energética puedan afectar el suministro durante meses.
La situación se complica con otros frentes, como ataques con drones denunciados por Rusia a una terminal en el mar Negro, que maneja cerca del 1,5% del suministro global. Aunque la OPEP+ anunció un aumento de producción para mayo, el mercado relativiza su impacto, ya que producir más no es suficiente si el petróleo no puede transportarse.
Para Argentina, este nuevo escenario presenta tanto una oportunidad como un desafío. Por un lado, mejora la rentabilidad de proyectos como Vaca Muerta y potencia los ingresos por exportaciones energéticas. Por otro, refuerza la volatilidad en los precios internacionales, que en contextos de crisis dejan de responder únicamente a fundamentos económicos y pasan a depender de factores geopolíticos.
