En el mes de la memoria por Malvinas, excombatientes relatan en primera persona sus experiencias en el conflicto bélico de 1982, desde la batalla hasta la difícil reconstrucción de sus vidas.
La Guerra de Malvinas, ocurrida en 1982, es recordada cada abril desde las vivencias de quienes la protagonizaron. Para los miles de argentinos que estuvieron en el archipiélago, el conflicto tuvo dos caras: la planificada desde los mandos y la realidad vivida en el terreno.
A 44 años, los testimonios de veteranos que estuvieron en distintos frentes reconstruyen un mapa de experiencias intensas, marcadas por el dolor pero también por actos de dignidad y coraje.
Roberto Grill, ex radarista del Crucero General Belgrano, relató su supervivencia tras el hundimiento del buque: «Ayudamos a los compañeros que no podían salir. Sobreviví porque me acordé que no le había dicho las veces necesarias a mi mamá que la quería». Grill pasó 34 horas en una balsa a la deriva tras el ataque.
Fernando Bernabé Santos, guardiamarina catamarqueño, vio cómo su buque logístico, el ARA Bahía Paraíso, fue reconvertido en hospital flotante durante el conflicto.
Liliana Colino, parte de la primera promoción de mujeres militares, se convirtió en la única mujer en pisar las islas durante la guerra, participando en vuelos de evacuación de heridos en aviones Hércules C-130.
En tierra, soldados como Luis Alfonso Cabral y Daniel Santos Rojas enfrentaron condiciones extremas en los montes de las islas. Sus relatos detallan la crudeza de la vida en las trincheras y los combates.
Estas historias, junto a las de otros veteranos como Amado Monzón y Claudio Domínguez, forman parte de un mosaico de memoria que busca preservar la verdad de lo ocurrido, más allá del silencio oficial de la posguerra.
El 2 de mayo de 1982, el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano por el submarino británico HMS Conqueror marcó un punto de inflexión, con la pérdida de 323 vidas. El hecho desencadenó operaciones de rescate y supervivencia en condiciones límite.
Los relatos de los excombatientes permiten comprender la dimensión humana de la guerra y el largo camino de reconstrucción personal que emprendieron tras su regreso.
