Mientras el PBI creció un 4,4% en 2025, el desempleo subió al 7,5% y se profundizó la informalidad laboral, según datos oficiales del INDEC y análisis de consultoras.
Las últimas estadísticas del INDEC presentan un panorama complejo para la economía argentina. En 2025, el Producto Bruto Interno (PBI) registró un crecimiento promedio del 4,4%. Sin embargo, este dato contrasta con la realidad del mercado laboral: la tasa de desocupación aumentó al 7,5% en el último trimestre del año, desde un 6,4% en igual período de 2024.
El dato más relevante, según los analistas, no es solo el aumento del desempleo -que aún se ubica por debajo del promedio de las últimas dos décadas (8,3%)-, sino un cambio cualitativo en la estructura del empleo. En dos años, mientras desaparecían 60.000 puestos de trabajo urbano total, la mayor pérdida se dio en el empleo formal, con una caída de 190.000 puestos.
«Este desacople entre crecimiento económico y dinámica del empleo se debe a que los sectores dinámicos (agro, minería, intermediación financiera) son los menos intensivos en empleo», subraya un informe de la consultora Invecq. El análisis agrega que, con perspectiva histórica, la tasa de desocupación del cuarto trimestre de 2025 no se aleja de los registros de 2016 (7,6%) y 2017 (7,2%), y es inferior a los niveles de 2018 y 2019.
«Con estos niveles, no estamos frente a una crisis de destrucción masiva de puestos de trabajo, sino que lo más preocupante es el deterioro en la calidad del empleo, con caída del empleo privado formal e incremento del trabajo informal», argumenta el reporte.
Un análisis detallado por sectores muestra que el comercio sumó 210.000 puestos informales, mientras los registrados privados en ese rubro crecieron sólo en 4.000. La industria manufacturera agregó 87.000 trabajadores no registrados, pero perdió 63.000 puestos formales. La construcción, por su parte, perdió simultáneamente puestos formales e informales, explicable por la caída de la actividad en el período.
Jorge Colina, economista de IDESA, destaca que el crecimiento de los últimos dos años se apoya en sectores como el agropecuario, energía, minería e intermediación financiera, caracterizados por alta generación de valor agregado con baja intensidad de empleo. «En el otro extremo aparecen sectores como construcción, industria y comercio que siguen sin salir del crónico aletargamiento», agrega.
Otra peculiaridad del mercado laboral argentino es que el 90% de la demanda de empleo privado la realizan empresas con menos de 40 empleados, y las de menos de 10 empleados equivalen al 76% del empleo no registrado. Según Colina, la informalidad en estas empresas se debe a bajos niveles de productividad y altos costos laborales.
Las perspectivas para 2026 proyectan un crecimiento moderado en sectores intensivos en trabajo, como industria y comercio (+1%), y un 5% para la construcción. Sin embargo, los sectores de mayor dinamismo seguirán siendo los menos generadores de empleo formal.
