El delantero del Tenerife falleció tras un choque con el arquero Jesús Owono durante un partido. El hecho, ocurrido en una acción de juego, generó debate sobre la responsabilidad y las consecuencias de las salidas temerarias.
El delantero del Tenerife Jesús de Miguel falleció tras un choque con el arquero Jesús Owono durante un partido. La jugada se produjo cuando Owono salió a rechazar un balón, saltó y su rodilla impactó en el pecho del delantero. El hecho ocurrió en una cancha de fútbol, en una acción similar a otras que se registran habitualmente en este deporte.
Desde tiempos inmemoriales, los arqueros levantan una pierna y se cubren el cuerpo con una rodilla alzada para embolsar un centro o despejar de un puñetazo. En esta ocasión, Owono salió a rechazar, saltó más alto que De Miguel y su rodilla impactó en el pecho del delantero. El arquero afirmó que no tuvo intención de lastimar, según declaraciones recogidas por medios españoles.
En mayo se cumplirán veinte años de una jugada similar: la plancha de Gastón Sessa a Rodrigo Palacio durante un Boca-Vélez por la Copa Libertadores, en la Bombonera. El arquero impactó con los tapones en la cara del delantero. Sessa siempre sostuvo que no quiso lastimarlo. Aquella jugada de hace casi dos décadas es uno de los antecedentes más cercanos a este hecho que hoy enluta al fútbol.
El escritor Jorge Valdano publicó en El País: «para tanto dolor, es suficiente con una víctima». El periodista Osvaldo Ardizzone tituló una vez, al escribir sobre el accidente doméstico que se llevó la vida de Hugo «Tomate» Pena: «A la muerte habría que matarla».
El hecho ocurrió en el marco de un partido de fútbol y las circunstancias son investigadas por las autoridades correspondientes.
