Una investigación publicada en Psychiatry Research analizó datos de 73.888 participantes del Biobanco del Reino Unido y halló una asociación entre acostarse después de la 1 de la madrugada y peores indicadores de salud mental, incluso en personas con preferencia nocturna.
Acostarse después de la 1 de la madrugada está asociado con una mayor prevalencia de trastornos mentales, según un estudio de la Universidad de Stanford publicado en la revista Psychiatry Research. La investigación analizó los hábitos de sueño de 73.888 participantes del Biobanco del Reino Unido.
El equipo comparó el cronotipo de los participantes —su tendencia natural a sentirse más activos por la mañana o por la noche— con los horarios que efectivamente mantenían y sus antecedentes de salud mental. Los resultados mostraron que los participantes con horarios nocturnos presentaban peores indicadores de salud mental, independientemente de su preferencia natural.
Los noctámbulos que seguían horarios tardíos tenían entre un 20% y un 40% más de probabilidades de presentar un diagnóstico de salud mental que aquellos con la misma preferencia nocturna que mantenían horarios más tempranos. En cambio, las personas que se acostaban antes mostraban mejores resultados generales, incluso cuando su cronotipo no coincidía completamente con esa rutina.
Los investigadores plantearon hipótesis para explicar la asociación, como una mayor exposición a comportamientos que pueden afectar el bienestar emocional durante la madrugada —consumo de alcohol o decisiones impulsivas— y el aislamiento social por la menor disponibilidad de interacciones positivas en esas horas. No obstante, aclararon que se trata de hipótesis y que el estudio no demuestra que dormir después de determinada hora provoque depresión o ansiedad.
Jamie Zeitzer, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de Stanford y autor principal del trabajo, recomendó que las personas noctámbulas intenten acostarse antes de la 1 de la madrugada. Asimismo, reconoció que modificar los hábitos de sueño puede resultar difícil cuando existen preferencias biológicas o responsabilidades laborales que condicionan los horarios.
El estudio no establece una hora universal para dormir ni demuestra que adelantar el descanso sea suficiente para prevenir o tratar trastornos mentales. Los especialistas también consideran importante mantener horarios regulares, dormir una cantidad adecuada de horas y prestar atención a la calidad del descanso. La investigación es de tipo observacional, por lo que sus conclusiones deben interpretarse con cautela y no prueban causalidad.
