Los israelíes votan este martes por primera vez desde el ataque de Hamas de 2023. El primer ministro Benjamin Netanyahu enfrenta a una oposición liderada por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor, en comicios que definirán la composición del Parlamento y la formación del próximo gobierno.
Israel celebra este martes elecciones parlamentarias, las primeras desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. El primer ministro Benjamin Netanyahu, de 77 años, aspira a un séptimo mandato y enfrenta a una oposición encabezada por el centrista Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor.
Según sondeos citados por analistas, el partido Likud de Netanyahu experimentaría una caída, mientras que la oposición no tiene asegurada una mayoría parlamentaria que permita desplazar al primer ministro. El sistema político israelí requiere la formación de coaliciones para gobernar, y el partido más votado no necesariamente accede al poder.
La votación también representa la primera oportunidad para que los israelíes expresen su veredicto sobre el ataque que dejó unos 1200 muertos y 251 secuestrados, y sobre las guerras posteriores en Gaza, el Líbano e Irán. Netanyahu rechazó asumir la responsabilidad por las fallas que permitieron el ataque y se resistió a los reclamos de una investigación independiente.
En los últimos días de campaña, Netanyahu intensificó sus advertencias sobre Irán y publicó en la red social X una imagen de una nube nuclear sobre Tel Aviv, con un mensaje que evocaba el riesgo de un «segundo Holocausto» si perdía las elecciones. También advirtió sobre una posible interferencia iraní en los comicios, sin ofrecer detalles públicos de la información de inteligencia citada.
El Canal 12 informó que el jefe del ejército, Eyal Zamir, había reclamado una discusión en profundidad tras recibir instrucciones para una operación que podría derivar en un conflicto con Irán, y que solicitó garantías legales y órdenes firmadas por las autoridades políticas antes de cualquier acción. El ministro de Defensa, Israel Katz, negó que existieran divergencias de esa naturaleza y aseguró que no había intención de atacar Irán antes de las elecciones.
La oposición acusó al primer ministro de instrumentalizar la seguridad nacional para mejorar sus chances electorales. Avigdor Lieberman, exministro de Defensa, reclamó una investigación por traición, mientras que Eisenkot le advirtió a Netanyahu que no antepusiera sus intereses políticos a la seguridad del Estado. El primer ministro, por su parte, acusa a su rival de poner en riesgo el futuro del país y sostiene que solo su liderazgo puede garantizar la derrota de las amenazas regionales.
Las familias de los rehenes siguen entre quienes reclaman responsabilidades por el ataque. «No veo ninguna razón legítima por la que este gobierno se presente de nuevo a las elecciones», afirmó Ofri Bibas, cuyos jóvenes sobrinos fueron asesinados mientras estaban cautivos en Gaza junto con su madre. El sábado, miles de israelíes se manifestaron en la Plaza de los Rehenes.
El desenlace de los comicios sigue abierto. Netanyahu conserva una base electoral sólida y aliados dispuestos a sostenerlo, mientras sus adversarios deben demostrar que pueden construir una mayoría alternativa. Un Parlamento fragmentado podría dar lugar a semanas o meses de negociaciones y parálisis política, con el actual primer ministro al frente de un gobierno interino.
Agencias AFP y Reuters y diario The New York Times
