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Bernd Wollschlaeger: el hijo de un comandante nazi que investigó a su padre, se convirtió al judaísmo y sirvió en el ejército israelí

Bernd Wollschlaeger creció en Bamberg, Alemania, admirando a su padre, Arthur, un condecorado comandante de tanques de la Segunda Guerra Mundial. Tras investigar su pasado, se convirtió al judaísmo, se mudó a Israel y sirvió como médico en el ejército israelí. Su padre lo llamó traidor y le prohibió asistir a su funeral.

Bernd Wollschlaeger nació en 1958 en Bamberg, Baviera, Alemania. Su padre, Arthur Wollschlaeger, había sido comandante de tanques en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial y había recibido la Cruz de Caballero de manos de Adolf Hitler. Su madre, Elizabeth, había perdido a sus padres y su hogar en los Sudetes.

En su infancia, Bernd admiraba a su padre. Arthur le contaba historias de la guerra y se reunía con antiguos compañeros para recordar lo que llamaban «los buenos viejos tiempos». La familia alquilaba parte de la casa de Nina von Stauffenberg, viuda de Claus von Stauffenberg, el militar que intentó asesinar a Hitler en julio de 1944. Arthur se refería a Stauffenberg como traidor.

En 1972, cuando Bernd tenía 14 años, el atentado contra la delegación israelí en los Juegos Olímpicos de Múnich lo llevó a preguntar sobre el pasado. En la escuela, sus profesores le enseñaron sobre el Holocausto, tema que su padre negaba. Bernd encontró una fotografía de Arthur junto a Heinrich Himmler. Al confrontarlo, su padre acusó a los maestros de comunistas y afirmó que el Holocausto nunca ocurrió. Con el tiempo, Arthur expresó su desprecio por los judíos y justificó su asesinato. Bernd declaró: «Mi padre pasó, para mí, de héroe a delincuente común».

A los 19 años, Bernd participó en un encuentro con jóvenes israelíes judíos y árabes en Alemania, donde conoció a Vered, con quien luego viajó a Israel. La familia de Vered lo recibió; el padre de ella, sobreviviente de Auschwitz, le mostró el número tatuado en su antebrazo. Bernd lo acompañó a Yad Vashem, donde lloró al comprender la dimensión del Holocausto.

De regreso en Alemania, Bernd se acercó a la comunidad judía de Bamberg. Ayudaba durante el Shabat y aprendió las oraciones y costumbres. Un día recitó el Kadish en la tumba de un amigo que había integrado un Sonderkommando. Decidió convertirse al judaísmo, proceso que culminó en noviembre de 1986 tras años de preparación con el rabino Nathan Peter Levinson y el referente comunitario Itzhak Rosenberg. También terminó sus estudios de Medicina.

Bernd se mudó a Israel. La noche anterior a su viaje, fue a despedirse de su padre, quien lo rechazó: «No quería verme. Me llamó traidor. Estaba borracho como siempre, pero me llamó traidor», recordó Bernd en una entrevista con Jewish News en 2020. Arthur murió en junio de 1987 y fue despedido con honores militares. Había dejado por escrito que no quería que Bernd asistiera al funeral, usara su apellido ni se acercara a su tumba. También le envió cartas a Israel que Bernd tardó veinte años en leer; las describió como desgarradoras, llenas de ira y desprecio.

En Israel, Bernd se incorporó al ejército como médico, se casó y formó una familia. Su madre tampoco comprendía la conversión. Tras la muerte de Arthur, Elizabeth desarrolló demencia y en 1990 visitó a Bernd en Israel por única vez. Al verlo con el uniforme militar, le dijo: «Veo a Arthur en vos, vos también te convertiste en un guerrero».

En 1991 se mudó con su esposa a Estados Unidos, donde siguió ejerciendo la medicina. Tuvo tres hijos, criados en la fe judía. «Soy israelí y judío, y da la casualidad de que nací en Alemania», explicó a New Jersey Jewish News en 2010.

Durante años, Bernd prefirió no hablar de su padre. Cuando su hijo contó en la escuela que su abuelo había sido nazi, lo convocaron para confirmar la historia. Luego compartió su relato con la comunidad escolar; una docente lo puso en contacto con un periodista y la historia llegó a la tapa del Miami Herald. A partir de entonces recibió invitaciones para hablar en Estados Unidos y otros países. En 2007 publicó el libro A German Life: Against All Odds, Change Is Possible, donde reconstruyó su infancia, las discusiones con su padre y las decisiones que los separaron.

Bernd cambió de religión, país y ciudadanía, pero conservó su apellido. Explicó que quería mantener algo que le recordara de dónde venía. En 2020 dijo: «Lo perdoné por quien era, no por lo que les hizo a los demás».

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