Se comercializa en polvo para infusiones desde hace tres meses. Contiene polifenoles en mayor concentración que el aceite y las aceitunas. Especialistas señalan evidencia preliminar y limitaciones de consumo.
Un suplemento en polvo elaborado a base de hojas de olivo se comercializa en Argentina desde hace tres meses. Es el primero de producción local en utilizar ese ingrediente, que hasta ahora tenía un aprovechamiento limitado al mejoramiento del suelo tras la poda. El producto se ofrece para infusiones y mezclas con yerba mate.
La hoja de olivo fue incorporada en diciembre del año pasado al Código Alimentario Argentino (CAA) en el capítulo de hierbas para infusiones, para su consumo «en condiciones de inocuidad y calidad».
El suplemento es elaborado por Zuelo, la unidad de aceite de oliva de Familia Zuccardi. Su director, Miguel Zuccardi, ingeniero agrónomo, declaró: «Entendemos al olivo como un ecosistema completo y extraordinario. El suplemento surge de la inquietud por seguir descubriendo y poniendo en valor todo lo que este árbol nos ofrece. Es una innovación que mira adelante, pero que, al mismo tiempo, recupera una práctica muy antigua vinculada al uso de sus hojas».
El producto se presenta como «Hoja de olivo en polvo» de la marca Olea, con la indicación «Hierba para infusión». Según el comercio consultado, el envase de 80 gramos tiene un costo aproximado de $26.000.
Guillermo Rodríguez Gutiérrez, científico titular del Instituto de la Grasa-Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, explicó a LA NACION: «La hoja de olivo representa un subproducto importante en la industria tanto del aceite de oliva como de la aceituna de mesa. Su extracto acuoso se lleva usando desde hace muchos años en países de la cuenca del Mediterráneo para la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes, salud de la piel, control de la hipertensión, diurético, reumatismo, hemorroides, desórdenes menstruales, antineurálgico, entre otras. Su funcionalidad se basa en su elevado contenido en fenoles, principalmente oleuropeína, y en ácidos triterpénicos, como el ácido oleanólico y máslínico».
El investigador añadió que a partir del extracto acuoso se obtiene un extracto funcional rico en esos componentes, «con propiedades biológicas demostradas» tanto in vitro como in vivo. «Los más concluyentes se muestran en ensayos clínicos centrados principalmente en la salud cardiovascular, el control metabólico y la reducción del envejecimiento celular», precisó. Y agregó: «Así se ha demostrado un efecto positivo en la reducción de la presión sistólica y diastólica, con una eficacia similar a fármacos conocidos, pero sin sus efectos secundarios».
En España, según Rodríguez Gutiérrez, la hoja de olivo en polvo se utiliza desde hace años. «También se ha demostrado a nivel clínico que además de disminuir la presión, es capaz de bajar el nivel de los triglicéridos y del colesterol LDL oxidado. Se han hecho estudios que verifican su actividad como reductor de la resistencia a la insulina o, inclusive, de problemas inflamatorios sistémicos en mayores. O que mejora los marcadores antienvejecimiento en mujeres», sostuvo.
Fabio Nachman, médico clínico y gastroenterólogo de la Fundación Favaloro, indicó a LA NACION que las propiedades del olivo son conocidas por el aceite, que cuenta con evidencia a partir de «estudios con buen diseño metodológico» dentro del patrón alimentario mediterráneo. Entre los beneficios del aceite de oliva mencionó la disminución de enfermedades cardiovasculares y la mortalidad por sus complicaciones.
«El polvo de hojas de olivo tiene uno de los componentes del aceite de oliva, que son los polifenoles. El polvo los concentra en concentraciones más altas que el aceite. Son sustancias que produce la planta y tienen una acción antioxidante y antiinflamatoria», señaló Nachman.
El médico agregó que hay alrededor de 500 estudios de distintos centros de investigación en el mundo publicados a la fecha que evaluaron la oleuropeína, uno de los polifenoles con mayor concentración en las hojas. «En el organismo, ese polifenol se convierte en hidroxitirosol, que los estudios disponibles le atribuyen efectos antioxidante y antiinflamatorio; disminuye la tensión arterial, es prebiótico y, aparentemente, podría tener acción antitumoral y mejorar el perfil metabólico», dijo. No obstante, aclaró que son investigaciones más limitadas que las existentes para el aceite de oliva o la dieta mediterránea, que cuenta con unas 13.000 publicaciones.
«El nivel de evidencia es bajo, pero es prometedor porque con la hoja se están ingiriendo una cantidad importante de polifenoles con acción antioxidante y antiinflamatoria. ¿Cuál es el impacto en el organismo? Se verá más adelante, cuando tengan más intensidad las investigaciones», opinó. «Esto no reemplaza un tratamiento médico, pero sí se podría considerar un hábito saludable», aclaró Nachman.
Respecto de las limitaciones para su consumo, el médico mencionó que no deberían utilizarlo las personas con presión baja, que se desconoce qué efecto puede tener en personas anticoaguladas y que se desaconseja en embarazadas y lactantes «porque no hay estudios» en esos grupos.
