El presidente Javier Milei enfrenta un escenario internacional complejo marcado por la inflación en Estados Unidos y su alineamiento con Donald Trump, mientras su gobierno aplica un ajuste fiscal y enfrenta críticas internas.
El presidente Javier Milei viajó esta semana a Estados Unidos para apoyar a los candidatos del Partido Republicano en las elecciones de medio término, en un contexto de inflación creciente en ese país. La Reserva Federal de Estados Unidos aumentó las tasas de interés para contener los precios, una medida que Milei ha defendido como herramienta contra la inflación. El índice de precios al consumidor en Estados Unidos subió un 0,6% el mes pasado y un 3,7% en un año, mientras que el precio de los combustibles aumentó un 9,1% en septiembre.
La decisión de la Reserva Federal, adoptada contra la oposición del expresidente Donald Trump, enfrió los pronósticos de crecimiento global y afectó las expectativas de la economía argentina. Milei sostiene que la restricción monetaria es esencial para combatir la inflación, pero su alineamiento con Trump lo coloca en una posición paradójica: su aliado político es quien impulsa medidas que generan efectos negativos en la economía internacional.
En el plano local, el expresidente Alberto Fernández declaró esta semana que, de haber seguido el consejo de Cristina Kirchner de romper relaciones con el Fondo Monetario Internacional, el país habría enfrentado una crisis mayor. Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que sin la severa política macroeconómica aplicada, la Argentina también habría sufrido consecuencias graves por la crisis internacional. Ambas declaraciones coinciden en que se evitó una catástrofe, aunque no permiten determinar si el país está saliendo o entrando en una nueva crisis.
La senadora Patricia Bullrich afirmó que es necesario «garantizar la reelección del modelo», sin que ello implique necesariamente la de Milei. Esta postura refleja la preocupación de sectores que temen una regresión hacia el populismo kirchnerista debido a la recesión económica y la negativa del presidente a ensayar cambios. El oficialismo no ha podido frenar las versiones sobre críticas al ministro Caputo desde la mesa política que opera sobre las decisiones del Congreso y los acuerdos con los gobernadores. Según esas versiones, es Milei quien exige más rigor fiscal a su ministro, aun a costa de incumplir compromisos con aliados.
En tanto, los gobernadores de las provincias cordilleranas están vinculados a compromisos de desarrollo minero y energético, en un contexto de creciente independencia del poder central. Una nueva generación de líderes emerge en el oeste del país, con recursos que comienzan a monetizarse.
