Hace 150 años, Carl Menger y Gustav von Schmoller debatieron sobre el método adecuado para entender la realidad económica. Un diálogo con Karl Menger, hijo de Carl, repasa la vigencia de esa disputa.
Hace aproximadamente un siglo y medio, el austríaco Carl Menger y el alemán Gustav von Schmoller protagonizaron un debate intelectual conocido como la ‘batalla de los métodos’. La cuestión central era cuál es el mejor método para entender la realidad económica. Menger, fundador de la escuela austríaca, recomendaba partir de los principios básicos de la acción humana —los mismos en todo tiempo y lugar— y, a partir de ellos, deducir las decisiones que cabía esperar. Schmoller, líder de la escuela histórica alemana, negaba la relevancia de la pura deducción y enfatizaba la especificidad de los casos históricos, por lo que consideraba inconveniente utilizar la historia para pronosticar.
En diálogo con Extra Argentina, el austríaco Karl Menger (1902-1985), hijo de Carl, se refirió a esa disputa. Menger estudió matemáticas, física y filosofía en la Universidad de Viena, donde se doctoró en matemáticas en 1924. En 1925 se trasladó a Amsterdam como asistente de Luitzen Egbertus Jan Brouwer, y en 1927 fue designado profesor asociado de geometría en la Universidad de Viena, cargo que mantuvo hasta 1938. Cuando en marzo de ese año Hitler ocupó Austria, renunció a su puesto y aceptó una posición permanente en Notre Dame. Luego de su retiro fue profesor de matemáticas en el Instituto Tecnológico de Illinois. Entre sus estudiantes más distinguidos se mencionan Kurt Gödel y Abraham Wald.
Consultado sobre si alguna vez se dedicó a la economía, Menger respondió: «En los últimos años de mi vida. En particular, me interesó el rol de la incertidumbre y la ley de los rendimientos decrecientes. Sobre la primera cuestión, replanteé la paradoja de San Petersburgo, debida a Daniel Bernoulli, sugiriendo que la solución dependía de la probabilidad subjetiva y su estimación empírica; sobre la segunda, denominé a mis trabajos publicados en 1936 estudios en ‘metaeconomía’, proporcionando una base firme para ulteriores estudios matemáticos de las propiedades de las funciones de producción».
Ante la pregunta sobre su objetividad al analizar una disputa en la que su padre fue uno de los contendientes, Menger afirmó: «Al menos lo voy a intentar. Pero antes de entrar en la sustancia de la cuestión parece apropiado citar una reflexión realizada por Joseph Alois Schumpeter. En sus palabras, ‘en 1883 Carl Menger publicó un libro sobre metodología. Von Schmoller escribió un comentario bibliográfico negativo, al cual Menger respondió con un panfleto titulado los errores en el historicismo. En todas las controversias entre científicos es notable la enorme cantidad de incomprensión mutua. Además de lo cual, como ocurrió en este caso, los choques metodológicos también se alimentaron con colisiones de temperamentos y discrepancias en las inclinaciones intelectuales'».
Sobre la relevancia actual de la disputa, Menger sostuvo: «Los planes de estudio de las escuelas de economía muestran que la guerra la ganó el enfoque basado en la teoría pura, con respecto al enfoque histórico. Me explico: cuando se le pregunta a cualquier estudiante de economía qué tendría que hacer un vendedor de panchos para aumentar el volumen de sus ventas, cierra los ojos y contesta: ‘bajar el precio'». Y agregó: «De imaginar que los demandantes maximizan una función de utilidad, sujeta a la restricción presupuestaria, y practicar sobre este resultado un análisis de estática comparativa. En términos no técnicos, de pensar que los consumidores buscan la mejor situación posible, y la adecúan cuando se modifican las circunstancias».
Respecto de las limitaciones de ese enfoque, Menger señaló: «En el caso de la teoría pura, los análisis son cualitativos, cuando en la toma de decisiones la ‘dosis’ es clave. Además de lo cual, al ignorar los factores políticos, institucionales, etc., no preparan al decisor para enfrentar las pulseadas».
En cuanto al enfoque histórico, Menger expresó: «Claro que la historia no se repite de manera calcada, porque si esto ocurriera bastaría con meter todos los datos en una computadora, hacerle preguntas y basar las decisiones en las respuestas». Y citó a Héctor Luis Diéguez: «no saber historia es como entrar al teatro en la segunda mitad del tercer acto, no entendés nada».
Finalmente, Menger concluyó: «Lo que sirve es complementar lo que enseñan la teoría pura y la historia. Los datos son los datos, pero la interpretación de los datos requiere una teoría. No necesito ninguna teoría para verificar que subió o bajó el precio del dólar, porque esto pertenece al plano estadístico. Pero sí la necesito para explicar por qué ocurrió lo que ocurrió. Al mismo tiempo, la experiencia y la historia son fundamentales para entender la velocidad con la cual ocurren cambios en las condiciones económicas, las marchas y contramarchas, si el Poder Ejecutivo Nacional tiene el tiempo a favor o en contra, etc.».
