InicioDeportesUn entrenador explica los efectos del ejercicio en personas que comienzan después...

Un entrenador explica los efectos del ejercicio en personas que comienzan después de los 60 años

José Ruiz, entrenador personal, señaló en una entrevista con Mundo Deportivo que la actividad física iniciada a edades avanzadas mejora la autonomía y reduce dolores. El especialista detalló los cambios que se producen y los hábitos que recomienda.

José Ruiz, entrenador personal, fundador de Malagaentrena y divulgador de contenidos sobre fitness, afirmó en una entrevista con el medio Mundo Deportivo que las personas que comienzan a entrenar a los 40, 50, 60 años o más mejoran su calidad de vida. Según declaró, ha trabajado con individuos que iniciaron actividad física a edades avanzadas y experimentaron cambios que exceden la estética.

Ruiz sostuvo que esos cambios se reflejan en situaciones cotidianas como subir una escalera sin quedarse sin aire, levantarse de una silla con mayor facilidad, reducir determinados dolores, mejorar la postura o recuperar confianza en los movimientos diarios. El entrenador indicó que uno de los principales errores es pensar que comenzar tarde ya no vale la pena. Explicó que incluso sin rutina deportiva previa, el cuerpo responde favorablemente a la incorporación progresiva de actividad física.

La actividad física también puede repercutir en la movilidad. Al poner el cuerpo en movimiento, las articulaciones trabajan y se mantienen activas, lo que puede favorecer la independencia para realizar tareas habituales. Por eso, según Ruiz, la incorporación del ejercicio no debería asociarse únicamente a perder peso, ganar músculo o modificar la apariencia física. En edades avanzadas, mantener la capacidad de desplazarse, cambiar de posición y afrontar las actividades diarias también forma parte de los objetivos del entrenamiento.

Otro punto que Ruiz consideró importante es la frecuencia de las sesiones. Señaló que hacer algún tipo de actividad todos los días puede ser compatible con una vida saludable, pero eso no significa que sea conveniente someter al cuerpo diariamente a entrenamientos exigentes. «Depende mucho del nivel de intensidad y el nivel de condición física de la persona», explicó. Diferenció entre mantenerse en movimiento y realizar sesiones de alta exigencia. Caminar, hacer ejercicios de movilidad o completar una sesión suave no representa la misma demanda que entrenamientos intensos de fuerza o cardio durante siete días consecutivos. «Entrenar todos los días puede ser saludable si está bien planificado, pero para la mayoría de personas que tienen trabajo, estrés, familia y poco descanso, no suele ser necesario ni recomendable empezar así», señaló. La planificación, entonces, resulta clave. La cantidad de ejercicio debe contemplar la edad, el estado físico de cada persona, su nivel de actividad habitual y el tiempo disponible para recuperarse.

Al resumir los pilares que considera más importantes para conservar una vida saludable durante más años, Ruiz destacó tres aspectos. El primero es el entrenamiento de fuerza. «El primero sería el entrenamiento de fuerza. No solo por estética, sino porque el músculo es salud», afirmó. El segundo consiste en aumentar el movimiento cotidiano, que no necesariamente implica una sesión formal de gimnasio. Caminar, desplazarse, subir escaleras o evitar pasar demasiadas horas sentado también forman parte de una vida físicamente activa. El tercer punto está relacionado con los hábitos básicos que acompañan al ejercicio: la alimentación y el descanso nocturno. «El segundo es moverse más durante el día y el tercero es cuidar la alimentación y la higiene del sueño nocturno», explicó Ruiz. La propuesta no se limita a incorporar una hora de entrenamiento y mantener el resto del día sin actividad. El movimiento cotidiano, una alimentación adecuada y un descanso suficiente forman parte del mismo conjunto de hábitos.

En paralelo a Ruiz, otro experto en actividad física explicó qué ocurre durante la bajada de cuestas. Se trata de Sergio López López, fisioterapeuta. «A los 60, bajar cuestas o escaleras también entrena nuestra capacidad para controlar el cuerpo», afirmó, según recogió el medio Telva. La explicación está relacionada con la forma en que las piernas deben responder ante la gravedad. Al descender una pendiente, el cuerpo no solamente avanza. Los músculos de las piernas tienen que actuar para frenar el desplazamiento y regular la velocidad en cada paso. «La gravedad nos empuja en la dirección del movimiento y nosotros tenemos que controlar esa aceleración», explicó López López. Por eso, bajar una cuesta implica una exigencia diferente a caminar sobre una superficie plana. El organismo debe administrar el movimiento mientras el peso corporal tiende a desplazarse hacia adelante.

La importancia de este tipo de situaciones está en que forman parte de la vida diaria. No hace falta practicar un deporte para encontrarse con ellas. Una persona puede caminar habitualmente, recorrer varios kilómetros y mantener una buena rutina de actividad, pero enfrentarse a una pendiente puede exigirle una respuesta física diferente. Lo mismo ocurre con las escaleras. El descenso requiere controlar el cuerpo en lugar de limitarse a avanzar. Las piernas deben regular la velocidad, estabilizar cada apoyo y evitar que el movimiento se vuelva demasiado rápido. Por eso, el entrenamiento de la capacidad de controlar el cuerpo adquiere relevancia a medida que pasan los años. El objetivo no consiste necesariamente en hacer ejercicios cada vez más intensos, sino en conservar capacidades que permiten desenvolverse con mayor seguridad e independencia en situaciones habituales.

Más noticias
Noticias Relacionadas