InicioPolíticaEl oficialismo afronta un viaje presidencial a Nueva York en medio de...

El oficialismo afronta un viaje presidencial a Nueva York en medio de tensiones internas y desafíos económicos

El presidente Javier Milei viaja esta noche a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, en un contexto de dificultades internas y datos económicos adversos.

El presidente Javier Milei viajará esta noche a Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El viaje se produce en un momento en que el oficialismo registra tensiones internas y enfrenta desafíos económicos, según admitieron fuentes del Gobierno.

En el entorno presidencial señalaron que la visita permitirá al Gobierno y al Presidente mantener presencia en la agenda pública local. El discurso de Milei en la ONU se centrará en el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.

El Gobierno confía en que el viaje le aportará repercusión internacional, similar a la que suelen obtener los presidentes en momentos críticos. Además, se espera que Milei sea recibido por sectores del trumpismo y del ámbito económico-financiero que lo consideran un referente del liberalismo económico.

En el oficialismo admiten que necesitan un respiro, aunque sea breve, ante la falta de buenas noticias económicas para amplios sectores. Los datos sobre pobreza del primer semestre, que se conocerán esta semana, mostrarán un aumento de casi cuatro puntos, lo que significaría aproximadamente 1,7 millones más de personas en situación de pobreza, según especialistas. Este indicador interrumpe la tendencia a la baja que el Gobierno exhibía hasta ahora.

Fuentes que conocen la dinámica del Gobierno describen un clima de tensión. «Cuando está el Presidente parece que todos estuvieran manipulando materiales altamente inflamables. La tensión se corta con motosierra por temor a que algo desate una reacción atómica», expresó una persona que compartió momentos con los hermanos Milei y colaboradores durante la semana pasada.

Funcionarios, dirigentes políticos, legisladores y empresarios que interactúan con la cúpula del poder libertario han observado un recrudecimiento de ciertos rasgos personales y de funcionamiento de la administración en el último mes.

La semana pasada se conocieron números negativos sobre la economía del primer semestre, lo que alteró el clima interno. También se presentó el proyecto de presupuesto 2027, que generó efectos disruptivos y subrayó la falta de coordinación y las disputas internas no resueltas.

La jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich, criticó públicamente los cambios en el sistema de asignaciones por discapacidad incluidos en el proyecto de presupuesto. Esta crítica evidenció la falta de comunicación a los legisladores encargados de aprobar la «ley de leyes».

Bullrich publicó un video con la canción «No me importa», de Lali Espósito, 24 horas después de cuestionar el proyecto de presupuesto y recibir críticas de algunos oficialistas. Milei se enteró de la publicación mientras visitaba Bahía Blanca. Fuentes presentes señalaron que quienes acompañaban al Presidente quedaron sorprendidos por la falta de reacción coordinada.

Luego, Milei respondió a una periodista que le consultó por el video, restándole importancia y afirmando que «no hay que politizar el arte». En el entorno presidencial admitieron que fue una reacción espontánea y no una estrategia.

Un funcionario que sigue los tropiezos del Gobierno interpretó que la respuesta indulgente hacia Bullrich resalta la fragilidad del oficialismo y la importancia de la senadora para Milei, lo que le otorga cierta impunidad y le permite construir un perfil diferenciado.

En el mileísmo crece la preocupación por la falta de respuestas económicas a las demandas sociales, lo que podría afectar la imagen de Milei y su gestión, y alimentar una oferta electoral de centro-derecha o surgida del propio oficialismo.

El Gobierno presenta dos alas enfrentadas: el karinismo y el santicaputismo, que actúan con poca interacción y excesiva competencia. También existe un ala económica dirigida por los Caputo (Santiago y Toto).

Según analistas, después del triángulo de hierro, ahora hay dos triángulos de poder, ambos con el presidente en el vértice principal. Uno lo completan Karina Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El otro, más flexible, lo integran los Caputo.

El proyecto de ley de defensa de la soberanía, impulsado por el superasesor, incluye menos de un tercio de contenido sobre las Islas Malvinas, a pesar de ser el motivo esgrimido para presentarlo. Esto generó sospechas de que se trata de una excusa para avanzar con restricciones a opositores y críticos, y recibió críticas de juristas, dirigentes políticos y organizaciones de la sociedad civil.

Federico Sturzenegger y Sandra Pettovello mantienen influencia sobre el Presidente. Un observador señaló que «el problema no son esas construcciones paralelas, sino que todos actúan como jugadores de ajedrez de partidas simultáneas, que creen que las movidas que se hacen en un tablero no tienen consecuencias sobre los demás».

Quienes han compartido reuniones con Milei describen largos momentos de ensimismamiento y poca interacción con personas fuera de su círculo íntimo. Un empresario que se reunió recientemente con el Presidente contó que «no te queda claro si te escuchó o solo oyó».

Este escenario preocupa a empresarios, inversores, aliados políticos y gobernadores dispuestos a acordar políticas concretas. La entrada en el proceso electoral con un panorama de desorden, temor y desconcierto genera incertidumbre.

En lo inmediato, se esperan cuatro acontecimientos exógenos: las elecciones en Brasil, Israel y Estados Unidos, y la visita del Papa, con su mensaje en favor de la conciliación y la justicia social.

En el oficialismo crecen las expectativas de que el viaje presidencial a Nueva York traiga algo de paz y orden.

Más noticias
Noticias Relacionadas