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Daniel Santoro: «Me acusaron falsamente de ser parte de una banda y de hacer espionaje ilegal»

El periodista de investigación Daniel Santoro repasó en una entrevista con Jorge Fontevecchia los siete años de proceso judicial que culminaron con su sobreseimiento definitivo en la causa que lo vinculó con una red de espionaje ilegal. Durante el diálogo, analizó las presiones a la prensa bajo distintos gobiernos y el estado actual de causas como Cuadernos de las Coimas.

En una entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el periodista Daniel Santoro dialogó con Jorge Fontevecchia sobre el proceso judicial que lo tuvo como imputado durante siete años por presunto espionaje ilegal y extorsión, y que finalizó con su sobreseimiento definitivo. Santoro detalló los costos personales y profesionales del caso, y se refirió a la relación entre el periodismo y los distintos gobiernos.

«Fueron siete años de sufrimiento, Jorge, porque me acusaron falsa y ridículamente de ser parte de una banda que tenía como centro al falso abogado Marcelo D’Alessio; que yo había hecho espionaje ilegal y que había extorsionado a empresarios y funcionarios que estaban procesados en otras causas», declaró Santoro. Según el periodista, la causa se inició mediante una maniobra de forum shopping que llevó la denuncia a Dolores, donde un juez amigo habilitó su juzgado. «Ahí empezó toda la maniobra del Operativo Puf, donde yo solamente era una pieza menor. Obviamente, lo que se intentó con eso fue hacer caer la causa de los Cuadernos de las Coimas y la causa de la mafia de los contenedores», sostuvo.

Santoro agradeció el apoyo recibido de la Academia Nacional de Periodismo, ADEPA, el diario Clarín, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y otras organizaciones. «Ahora siento una tranquilidad, porque todo lo que te conté en aquel momento —que estaba en duda— es verdad. Obviamente, más allá de una relación periodista-fuente, no tuve ninguna otra relación con D’Alessio», afirmó. También mencionó consecuencias familiares: «Se enfermó mi esposa, se enfermó mi suegra. Horacio Verbitsky publicó la dirección de mi casa y el nombre de mi esposa, que no tenía absolutamente nada que ver. Ella tenía un local de arquitectura en Palermo que después tuvo que cerrar, y venían a insultarla y a presionar».

Respecto de la causa Cuadernos de las Coimas, que se encuentra en juicio oral, Santoro opinó: «Va a ser un proceso largo, porque estamos hablando de un año y medio o dos años. Pero, obviamente, es la causa que tiene la mayor cantidad de elementos probatorios: no solamente las confesiones de los arrepentidos, sino también informes bancarios, movimientos de la plata, comunicaciones telefónicas y el recorrido del GPS de los autos». Y agregó: «Obviamente va a terminar con una condena y va a terminar reivindicando el trabajo de Diego Cabot, que también fue objeto de esta persecución».

En cuanto a la relación actual del periodismo con el gobierno, Santoro comparó situaciones: «Creo que son dos situaciones gravísimas. Los gobiernos tienen la obligación de crear un contexto de tranquilidad para que todos los ciudadanos puedan ejercer su libertad de expresión, su libertad de opinión y su libertad de investigar». Sobre la gestión de Cristina Kirchner, recordó: «Cristina Kirchner —con la SIDE, con la AFIP, con todos esos recursos, con sus discursos en el atril, con Valdés, Tailhade, Moreau—, que a vos mismo en las entrevistas te decían que yo era un espía. Era realmente un clima muy difícil». Y sobre el gobierno de Javier Milei, señaló: «El presidente Milei nos insulta a diario, nos trata de basuras humanas y demás. Eso también crea miedo; y todo este ejército de trolls y de estas ‘fuerzas del cielo’ que circulan en las redes sociales atacan nuestro prestigio profesional».

Santoro también se refirió al cambio de nombre de la calle California por José Luis Cabezas, aprobado por la Legislatura porteña: «José Luis Cabezas es el único héroe del periodismo argentino. Realmente la foto que él le sacó a Yabrán desnudó todo un sistema de corrupción. Sin lugar a dudas, este reconocimiento de la Legislatura para mí es ejemplar». Y sobre la evolución de las presiones a la prensa, indicó: «Se buscan nuevas herramientas porque durante la dictadura fueron más de 100 periodistas asesinados y otros tantos exiliados. En el caso de José Luis Cabezas fue muy importante la respuesta de la sociedad civil: es lo que hizo que a partir de ahí se inhibiera repetir eso».

Finalmente, sobre la ética periodística, mencionó el decálogo de buena praxis de la Academia Nacional de Periodismo: «Los periodistas argentinos no tenemos reglas por escrito y tenemos también que rendir cuentas de lo que hacemos. Lo nuestro es tratar de acercarnos a la verdad con el mayor profesionalismo posible».

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