Mireia Brunet, instructora con 18 años de experiencia en Barcelona, explica en esta entrevista las señales tempranas que indican un aprendizaje más lento, la relación entre miedo y confianza, y los errores más comunes al volante.
La mayoría de los alumnos llega a la autoescuela con una preocupación principal: aprobar el examen. Cuántas clases harán falta, cuándo podrán presentarse o cuánto tardarán en obtener el carnet son las preguntas que más escucha Mireia Brunet. Ella, sin embargo, intenta llevar la conversación hacia otro lugar desde el primer día. Para esta profesora con 18 años de experiencia, el objetivo no es superar una prueba, sino aprender a conducir.
Esa es la idea que ha guiado su trayectoria al frente de La Meva Autoescola, en Barcelona. Tras miles de horas de prácticas junto a futuros conductores, Brunet sostiene que ponerse al volante implica mucho más que controlar un vehículo: significa “aprender a observar, anticiparse, gestionar el miedo y asumir que cada decisión tiene consecuencias”.
En esta entrevista, Brunet detalla las señales que aparecen en las primeras clases y que indican que un alumno tardará más en aprender a conducir, entre ellas la dificultad para coordinar movimientos, calcular distancias y velocidades, o la pérdida de atención. También señala que quienes se obsesionan con aprobar en lugar de entender las maniobras suelen tener un proceso de aprendizaje más lento.
Respecto al miedo, Brunet afirma que está relacionado con la comprensión del vehículo y del entorno. “La confianza no aparece porque alguien te diga que ya conduces bien, sino porque tú mismo compruebas que eres capaz de resolver situaciones reales”, declara.
La profesora también menciona que durante el proceso de aprendizaje se desarrollan capacidades como la escucha, la gestión de la frustración, la atención y la toma de decisiones. “Quien sale con el permiso no es la misma persona que entró meses antes en la autoescuela”, asegura.
Brunet recuerda situaciones de tensión vividas en clase, como un alumno de moto que no se detuvo en un cruce con prioridad para un camión, un niño que cruzó delante del vehículo, y una alumna con amaxofobia que frenó de golpe al adelantar a un camión en una autovía. En todos los casos no hubo consecuencias.
En comparación con años anteriores, Brunet percibe mayor ansiedad entre los alumnos actuales, con más dificultad para mantener la atención y menor tolerancia a la frustración. También menciona que las largas esperas entre exámenes y la falta de examinadores añaden presión.
Entre los errores más comunes al iniciar la conducción, Brunet destaca la importancia de ajustar correctamente el asiento, el volante, los retrovisores y el reposacabezas, así como la observación y la anticipación. “La conducción empieza mucho antes de tocar el acelerador”, afirma.
Finalmente, Brunet propone resolver la falta de examinadores y personal en las jefaturas de Tráfico, y replantear el enfoque de la formación para que el objetivo sea formar conductores responsables y no solo expedir permisos.
