La segunda votación informal del Consejo de Seguridad de la ONU para elegir al próximo secretario general colocó a dos mujeres y un hombre en los primeros tres lugares. El proceso renovó el debate sobre la igualdad de género en la organización.
La participación de las mujeres en la gobernanza de Naciones Unidas (ONU) refleja las desigualdades que persisten a nivel mundial en el acceso a los niveles de decisión. Los documentos y acuerdos firmados en el ámbito de la ONU incluyen disposiciones consideradas de avanzada en materia de presencia de mujeres y niñas en toda su diversidad. No obstante, el manejo interno del tema en la gobernanza de la organización ha sido señalado como conservador.
Durante esta semana se difundió la segunda votación informal de los Estados miembros del Consejo de Seguridad respecto a los candidatos a la Secretaría General. Los tres primeros lugares correspondieron a dos mujeres y un hombre. Si bien se reconoce que este año la Secretaría General debería ser ocupada por primera vez por una mujer y que corresponde a la región de las Américas, en esta votación se respetó la región pero no el género del ocupante, ya que el tercer lugar continúa siendo para un candidato varón.
La candidatura del varón fue presentada por Argentina. Estados Unidos también apoya esa candidatura masculina, según consta en el proceso.
El análisis del proceso señala que si se respetara la prioridad de género, el tercer lugar debería ser ocupado por otra mujer. La permanencia del candidato varón es considerada un indicio de la debilidad del apoyo a que una mujer asuma la próxima Secretaría General.
Algunos observadores plantean que la designación podría recaer en una mujer como figura de consenso, similar a lo ocurrido con la elección de António Guterres. Esto implicaría que la primera secretaria general sea elegida como recurso para zanjar diferencias, y no por su valor específico.
El avance del candidato varón podría verse afectado por el veto de alguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Por ejemplo, se menciona que Irán es monitoreado por su actividad vinculada a la producción de la bomba atómica, y que un país aliado como Rusia podría oponerse a esa candidatura.
Si el candidato varón fuera marginado, la disputa entre las candidatas mujeres podría intensificarse. Las candidatas tienen experiencia en política exterior y en sus países. La lucha por la Secretaría General es un escalón en sus carreras políticas.
Para asegurar el éxito de la futura secretaria general, se considera necesario que las otras candidatas brinden apoyo en las funciones actuales y futuras. Se plantea la necesidad de una negociación cuidadosa para lograr acuerdos que permitan una designación en tiempo y forma.
Además, se destaca la importancia de obtener respaldo económico de los países más ricos para el desempeño del cargo, un recurso que ya ha sido aplicado en ocasiones anteriores.
